desdeñar

(redireccionado de desdeñes)
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  • verbo

Sinónimos para desdeñar

mirar por encima del hombro

Sinónimos

Antónimos

Sinónimos para desdeñar

Ejemplos ?
Y, manteniéndose en el templo cerca del santo altar, y llorando frente al tabernáculo, rogaba de esta suerte: Señor, Dios de nuestros padres, Dios de Israel, mírame con misericordia, a mí, tu siervo, que se presenta lleno de confusión delante de tu majestad, y que implora la dulce gracia de tu benevolencia. No desdeñes a tu siervo humilde.
Al oír estas palabras, José se amohinó profundamente, y, con lágrimas en los ojos, cayó a los pies de Gamaliel, y exclamó, suplicante: ¡Buen maestro, sé paciente con mi hijo, y longánime conmigo! No me trates como a un extranjero sin patria, y no me desdeñes.
Sócrates: Es preciso que comencemos de nuevo a indagar lo que es la santidad; porque yo no cesaré hasta que me la hayas enseñado. No me desdeñes, y aplica toda la fuerza de tu espíritu para enseñarme la verdad.
Inmóviles están en derredor las ovejas (ni ellas se desdeñan de nosotros ni las desdeñes tú, ¡oh divino poeta!, también el hermoso Adonis apacentaba ovejas algún día al margen de los ríos).
En tanto no te ofenda ni te harte tratar del campo y soledad que amaste, ni desdeñes aquesta inculta parte de mi estilo, que en algo ya estimaste.
¡Ah! Recuerda a qué raza perteneces, no desdeñes por frívola vanidad y por mentidos esplendores, el verdadero tesoro de tu dignidad.
Llevad, ¡oh vientos!, una parte de ellas a los oídos de los dioses. MENALCAS ¡De qué me vale, Amintas, que no me desdeñes, si mientras tú acosas a los jabalíes yo me quedo guardando las redes?
Tú, amiga musa, en la virtud mecida, y acibarada luego en la experiencia, no desdeñes la loa merecida al denodado empeño y diligencia con que, dejando su región querida, lanzáronse del mar a la inclemencia, a fiar su justicia en sus patadas los gallos de las islas Fortunadas.
VII Nadie te dice, nadie, que no sueñes y la luz de otros tiempos no vislumbres; que sin haber subido te despeñes, y a vivir despeñado te acostumbres; que la visión angélica desdeñes, de la paz que sospechas en las cumbres; ¡más de tus sueños de holgazán no hables!; porque tienen que ser ¡muy miserables!
Mi amor mi audacia excusa, no la ofrenda desdeñes de mi musa; que acaso fuerzas y vigor un día y en el difícil arte la destreza ayuntando a su ingénita osadía, podrá, mi numen, que a volar empieza, menos indigno canto dedicarte; y dilatar así por toda parte, tu nombre no, que el universo llena, sino el de tu cantor, hoy en olvido y odiosa y vil oscuridad sumido.