desdichado

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  • adjetivo

Sinónimos para desdichado

Ejemplos ?
DVERTENCIA ¡Lo que es la celebridad! He aquí la desdichada obra a la cual yo debo la mía. Cierto es, que ella, que me ha conquistado un premio y me ha dado un nombre, es algo menos que mediocre, y me atrevo a añadir que es una de las más insignificantes de toda esta recopilación.
Tú sentada bajo la reja espesa aguardas a don Juan desesperada, de dolorosos sentimientos presa; tu amor por él de suspirar no cesa, ¡y ojalá no volviera, desdichada!
Gritó la posadera, entró la gente, se murmuró la historia comentada por el curioso vulgo maldiciente, y cuando en si volvió la desdichada, sólo encontró a su lado un hidalgo, que acaso acompañado de su mujer viajaba, quien, viendo su hermosura, condolida guardarla quiso la honra con la vida.
Muchas de ellas se habían vuelto odiosas y terribles, por culpa de los robos y raptos de niños pequeños. Una desdichada campesina a quien ellas acababan de raptar al suyo se hallaba en la más grande desolación.
¡A la casa triste y desdichada, a la casa lóbrega y obscura, a la casa donde nunca comen ni beben!” Yo que aquello oí, juntóseme el cielo con la tierra, y dije: “!Oh desdichado de mí!
Por fin encontró otra rosa y estableció en ella su morada, detrás de sus delicados y fragantes pétalos. Cada mañana se llegaba volando a la ventana de la desdichada muchacha, y siempre encontraba a ésta llorando junto a su maceta.
-¡Oh, lamentables ruinas de la desdichada Nicosia, apenas enjutas de la sangre de vuestros valerosos y desafortunados defensores! Si como carecéis de sentido, le tuviérais ahora, en esta soledad donde estamos, pudiéramos lamentar juntas nuestras desgracias, y quizá el haber hallado compañía en ellas aliviara nuestro tormento.
Las levantadas olas, que por encima del bajel y de mi cabeza pasaban, me hacían estar atento a ver si en ellas venía el cuerpo de la desdichada Leonisa.
Leonor: ¡Déjame besar tus plantas, bella deidad, cuyo templo, cuyo culto, cuyas aras, de mi deshecha fortuna son el asilo! Ana: …………Levanta, y cuéntame qué sucesos a tal desdicha te arrastran, aunque, si eres tan hermosa, no es mucho ser desdichada.
Diz que Rosa fué duquesa: mas vivió tan desdichada que murió desesperada acordándose de mí; y a la boca de su huesa que avarienta la esperaba, con voz débil exclamaba: «yo le amaba y le perdí.
La siguió el pequeño elfo de la rosa, volando de florecilla en florecilla, en cada una de las cuales habitaba una almita, y les habló del joven inmolado cuya cabeza era ahora tierra entre la tierra, y les habló también del malvado hermano y de la desdichada hermana.
–pregunté al procurador del rey, una vez escrita y firmada mi declaración. – Esa desdichada joven se ha vuelto loca –dijo sonriendo tristemente–.