Ejemplos ?
Inaudible, pero vivo estremeciendo a los hombres con el roce de mi nítida voz. Sigue mis ansiadas huellas. Intenta alcanzarme, aunque sea para hacerte más desdichado. Yo soy la felicidad.
No gozará de las riquezas, ni de su gracia y la tuya; no recibirá beneficios ni los dará. ¿Júzgase desdichado porque perdió estas cosas o dichoso porque no las desea?
Asesinado el amigo Allá en la sombra moría En su sangrienta agonía Maldiciendo su amistad; Allá la lívida sombra Del desdichado Aguilera Salía rabiosa y fiera De la oscura eternidad.
Lucía no duda ya un momento que aquella voz es la del cacique, se arrastra hasta él, y le ve cubierto de sangre. -¡Desdichado! le dice, ¿quién te ha puesto en ese estado...?
Tras esto te persuadiré que no tengas compasión del varón bueno, porque aunque podrás llamarle desdichado, nunca él lo puede ser.
Añade que es un cierto género de venganza quitar al que quiso hacer la injuria el deleite de ella: suelen los que las hacen decir: «Desdichado de mí, pienso que no lo entendió»; porque el fruto de la injuria consiste en que se sienta y en la indignación del ofendido; y demás de esto, no hayas miedo que falte otro igual que te vengue.
—Le asió convulsa su mano… ¡Dios infinito! ¿No hay un rayo que reduzca un desdichado a ceniza cuando tal cáliz apura? Aquel brazo frío asiendo, el cuerpo a que se une busca, mas al arribar sus manos a la garganta desnuda, cayó Genaro en el suelo sin sentidos que le acudan, porque no halló la cabeza al tronco sangriento junta.
Todas, estrechando el círculo, En redor suyo apiñadas, Venían desesperadas A maldecirle a una voz, Cada cual con justa cólera, Pidiéndole ansiosa cuenta De alguna hazaña sangrienta O de algún crimen atroz. ¡Ay, delira el desdichado!
Al contemplar, sin duda, las obras admirables que la verdad inspiró a nuestros grandes maestros; al ver esos cuadros de Zurbarán y Carducho, donde las virtudes de los frailes resplandecen á la luz maravillosa del arte, tal vez el desdichado Ortego, aguijoneado por la vanidad para elevarse y contrariado al mismo tiempo por su insuficiencia para subir tan alto, creyó más fácil adquirir fama y dinero volviendo la espalda á esas obras inimitables y tomando el camino de la burla insolente y de la caricatura bufa y callejera.
Y no nos detendremos mucho en esto: porque ¿quién hay que ignore que de estas cosas que se tienen por buenas o por malas hace el sabio diferente concepto que los demás? No pone los ojos en lo que los hombres tienen por malo y desdichado; porque no camina por donde el pueblo.
Creerá sin duda el desdichado, fundándose en apariencias y murmuraciones calumniosas, que pienso testar en favor de cierta sobrina de mi última consorte: y yo le dejo en su equivocación, por las razones antedichas!...
Lo que dejaba en él al pueblo, le dio lo que el pueblo no le quería dar. Vivió desdichado dichoso; murió dichoso desdichado. Tanto más vale el común de la gente cohechada con el interés de su alivio, que el celo justificado de los nobles.