desencantar


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  • verbo

Sinónimos para desencantar

Ejemplos ?
Esto lo hizo en las calles Codo, Recodo y Escuadra con el fin, dijo de "desencantar al público de lo público"., se trata de un libro de Bibliofilia que podría ser una partitura de formas y palabras y se le podría dar el nombre de libro de los desplazamientos.
Como el príncipe Felinis de Ungria, que el Cavallero del Grifo se llamava, se partió de los dos cormanos a desencantar a Armiaan sic e Perindeo, e de la batalla e aventura que ovo con el Cavallero de las Dos Hermanas.
En este marco, la Mejiná es un programa que busca desencantar a los postulantes no judíos, derrumbando sus preconceptos y mostrando que el Judaísmo no es una religión ni una concepción filosófica basada en paradigmas ideológicos, sino que es una civilización multicultural y librepensadora en la búsqueda de la emancipación personal y colectiva.
Manuela: criada de la casa Sancho, aya de Encarnación. Fray Diego: fraile franciscano, a quien acude Manuela en busca de ayuda para "desencantar" a Encarnación.
El más simple era el acto de desencantar (funcionando en sí mismo o en una víctima), y otro era el retiro del cinturón o piel del animal.
Por la mañana se presentó el anciano al mayor de los hermanos y mandándole por señas que le siguiera, le condujo delante de una mesa de piedra, en la que estaban escritas las tres pruebas que era necesario hacer para desencantar el castillo.
Cuando semejantes consideraciones no bastaban a desencantar a los ilusos, daba la carta que se le pedía, y a las veces, su firma, garantizando el pago del pasaje desde Santander a La Habana.
Tu sueño no ha sido sueño, sino realidad. El corazón me lo dice. Lo que importa ahora es desencantar a los tres pájaros mancebos. -¿Y cómo podremos desencantarlos?
El reto consiste en someterse a un experimento llamado “El reto del amor: durante 40 días. Al principio, Caleb consiente, lo hace principalmente para no desencantar a su padre y no tanto por salvar su matrimonio.
Don Quijote, que sólo ve allí una labradora maloliente y hombruna, lo atribuye a un supuesto "encantamiento"; pasará el resto del libro buscando cómo desencantar a su amada, sin llegar a conseguirlo.
La varita nos permitirá desencantar a la princesa, convertida en enana por una maldición, y la armadura, encantada para vagar por el castillo.