Ejemplos ?
Hechos estremecedores en relación con el empleo de chicas en las minas de carbón en Bélgica.--Desaucios al por mayor en Irlanda. "ASUNTOS NACIONALES.-- La epidemia de fraude desenfrenado.
Ciegos, ciertamente, y conductores de ciegos, que, inflados con el soberbio nombre de ciencia, llevan su locura hasta pervertir el eterno concepto de la verdad, a la par que la genuina naturaleza del sentimiento religioso: para ello han fabricado un sistema «en el cual, bajo el impulso de un amor audaz y desenfrenado de novedades, no buscan dónde ciertamente se halla la verdad y, despreciando las santas y apostólicas tradiciones, abrazan otras doctrinas vanas, fútiles, inciertas y no aprobadas por la Iglesia, sobre las cuales —hombres vanísimos— pretenden fundar y afirmar la misma verdad(8).
Porque aunque los oradores de aquellos tiempos consiguieron aquellas cosas que era justo se concediesen a una República pacífica, quieta y feliz, no obstante, con esa perturbación y desenfreno les parecía haber conseguido muchas cosas cuando, mezclado todo y careciendo de una cabeza que dirigiese, tanto sabía cualquier orador cuanto podía persuadir a un pueblo desenfrenado.
En breve echó de ver el marido el desenfrenado lujo que ostentaban en el vestir las señoras de su nueva residencia, con el que contrastaba la modesta sencillez que de suyo gastaba su mujer.
No hablamos de asuntos pacíficos y sosegados, y que necesiten suavidad y moderación; esa grande y eminente elocuencia es hija de aquel desahogo que los necios llaman libertad, compañera de las turbulencias, aguijón de un desenfrenado pueblo sin sumisión, sin esclavitud, contumaz, temerario, arrogante, que no se cría en las bien arregladas ciudades.
La sobreproducción agrícola mundial y las condiciones rudimentarias de nuestra producción nos han cerrado los mercados exteriores que absorbían los productos de la tierra y nuestra industria a pesar del proteccionismo desenfrenado, no ha sido capaz de imponerse y la incapacidad técnica y el absentismo del capital, dedicado preferentemente a negocios especulativos, a fondos públicos, a monopolios e inversiones en el extranjero, son factores determinantes de esa inclinación.
Junto al profundo dolor de la tragedia y del tiempo que sigue su marcha, con su imperturbable y frío estoicismo, con una carrera de corcel desenfrenado, o de peregrino que viaja por el camino de la eternidad, sin estación ni descanso, inalterable y preciso.
El escolar de Salerno se arrodilla, saca de su pantalón un trapo negro y arrugado que sacude con énfasis, la Fournier le pega su asqueroso gran trasero sobre la boca, empuja, el médico bebe, algún pedazo de excremento se mezcla sin duda con el líquido, todo es tragado, el libertino descarga y cae de espaldas, borracho perdido. Era así como aquel desenfrenado satisfacía a la vez dos pasiones: su borrachera y su lujuria.
Y asimismo atemorizado de este suceso, pasó algunos días resistiéndose a los impulsos de la juventud, sin querer emplearse en lances amorosos, donde tales peligros hay, y más con mujeres que tienen por renta el vicio y por caudal el deleite, que de éstas no se puede sacar sino el motivo que han tomado los hombres para no decir bien de ninguna y sentir mal de todas; mas al fin, como la mocedad es caballo desenfrenado, rompió las ataduras de la virtud, sin que fuese en mano de don Gaspar dejar de perderse, si así se puede decir; pues a mi parecer, ¿qué mayor perdición que enamorarse?
El mundo se empezaba a acostumbrar y a gozar de los beneficios de 20 años de distensión, cuando intempestivamente, de un año para otro, la situación empezó a deteriorarse aceleradamente, al grado de que hoy vivimos quizá la época de mayor tensión, crisis y peligro desde el final de la guerra. El rearme se ha desenfrenado y a él se sacrifica el sistema económico mundial.
Si algo empequeñece, a mi juicio, la figura histórica del emperador Augusto es que, según Suetonio, después de cenar jugaba a pares y nones. En vano Evangelina se esforzaba para apartar del precipicio al desenfrenado jugador.
Sufrió en un principio la tentación de decirles que las dos, Rosa y Manuela, eran, como ella misma, madres de todos ellos, pero vio la imposibilidad de mantener mucho tiempo el equívoco; y, sobre todo, el amor a la verdad, un amor en ella desenfrenado, le hizo rechazar tal tentación al punto.