desmayado


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  • adjetivo

Sinónimos para desmayado

Ejemplos ?
Carlos, que en barrio opuesto a aquel se halla, ignora el caso y el asedio atiende: acoge a Eduardo y a Amirano, que traen allí al ejército britano. Un escudero a él pálido y yerto se llega entonces casi desmayado: «¡Ay, señor, ay!
(La ciudad se ha vuelto calma) ¡Calma! ¡Calma! ¡Calma calma! (La ciudad se ha desmayado en los silencios y en las tinieblas.) ¿Qué le pasa? ¿Qué sucede? ¿Qué acontece?
ALGUNOS.––––(Exclaman.) ¡Acertó la manzana! (WALTHER FURST tiembla, próximo a caer desmayado. BERTA le sostiene.) GESZLER.––(Sorprendido.) ¿Ha disparado?...
Y frente por frente al viejo destacábase Dolores, una hermosa plenitud de la vida a la que la maternidad no había logrado hurtarle turgencias y valentías en el seno, ni esbeltez en la cintura; una hermosa plenitud de ojos enormes de córnea azulada, en que las pupilas negrísimas y luminosas parecían dormir eternamente un sueño lánguido y voluptuoso; una hermosa plenitud, alta, mórbida, ondulante, de sonrisa picaresca, de pelo abundoso, de cuello tornátil, de frente amplia y noble y de voz de ritmo susurrante y desmayado.
El cabello castaño que se embomba en quiebras naturales hacia la frente, que se afloja desmayado por la nuca vellosa, se recoge en la coronilla en nudo sobresaliente y gracioso.
El Rey va tan desmayado :que sentido no tenía: :muerto va de sed y hambre, :de verle era gran mancilla: :iba tan tinto de sangre :que una brasa parecía.
—¡Oh, la linda mocosa, cómo la voy a sorber! —decía, medio desmayado. Inclinándose entonces sobre mi cabeza, y metiendo toda mi nariz en su boca, no solamente devoró todos los mocos con los que yo estaba cubierta, sino que también lanzó lúbricamente la punta de su lengua dentro de los agujeros de mi nariz alternativamente y con tanto arte que provocó dos o tres estornudos que redoblaron el chorreo que deseaba y devoraba con tanto apremio.
Después fuese a tierras del interior, y como nosotros no podemos vivir lejos del mar, mi abuela le perdió de vista durante muchos años, hasta que al amanecer de cierto día de verano, vio salir tres buques de un puerto que los hombres llaman de Palos, y creyó reconocer al niño aquél en el anciano que mandaba las carabelas, cuya prematura vejez indicaba que muchas veces había debido recordar en los contratiempos y en las luchas de la vida, que con fe y perseverancia todo se alcanza, porque de no recordarlo hubiera desmayado en sus empresas.
En un principio, recién llegado, me alarmé y fui a ver lo que sucedía, pero no sé lo que pasó; sólo recuerdo que mi padre y mi hermano, algo pensativos, me traían colgando de sus brazos como si me hubiera desmayado.
Finalmente, el que se altera con el agravio hace demostración que ni tiene cosa alguna de prudencia ni de confianza, y así se juzga despreciado; y este remordimiento no sucede sin un cierto abatimiento de ánimo, rendido y desmayado.
Saqué en brazos desmayado un sol, si hay soles de hielo; un alba, si hay albas viudas, y un serafín, si cayendo, puede este título darse.
Ante las miradas interrogantes de su pueblo, explicó sonriente: -Arrastrado por una fuerza oculta fui llevado hasta el fondo de las aguas y desmayado escuché una voz que me decía: Sea bienvenido mi querido hijo HUITZILOPOCHTLI con su pueblo.