desventura


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Sinónimos para desventura

Ejemplos ?
poco á poco se miran Y se escuchan poco á poco, Y nace un deseo loco Que aunque aislado y sin valor Tras él otro y otros trae, Que ardientes y decididos Nos despeñan impelidos Por las simas del amor. Asi al conde de Castilla Labraba su desventura La peregrina hermosura Que en su palacio hospedó.
Quitáronme el uniforme de Capitán, y me pusieron una gorra y un capote viejo de soldado. Así marché a la muerte con mis diez y nueve compañeros de desventura....
Allí fue cuando un elefante de todos aquellos, el más voluminoso, se enderezó hacía a mí; alzó su colosal pierna, que ya la veía sobrevenir y aniquilarme… Un agudísimo chillido hizo zarandear como un relámpago a los paquidermos. Hasta ahí hubiera quedado en mi desventura si no hubiera sido por ese acaso.
Cayó de hinojos Argentina al suelo Con dolorosa voz y amargo duelo (198) Piedad clamando al conde Pero él con ronca voz, en vano esperas, En la sombra responde, Que resolví tan bien tu desventura Que por no vacilar con tu hermosura Maté la luz porque á mis pies murieras.
No sé cuánto tiempo dormí, pero después de ese aparente largo rato de descanso, desperté predispuesto, con más ánimo, a seguir por la aflictiva ruta de mi desventura que una fuerza invisible me forzaba a continuar.
La independencia uruguaya – la primera, porque nosotros ya pasamos por la desventura de perderla y la gloria de volverla a recuperar – data de abril de 1813 y fue declarada por el Congreso reunido entonces en el alojamiento de Artigas frente a la sitiada Montevideo.
¿Quién puso en tu corazón tan torpe consentimiento? ESTRELLA: ¡Quién más que mi desventura! Me acogió desde mi infancia, y desque vino de Francia no la he concebido impura.
Como refiero arriba, no hubo jamás en treinta días uno seguro, porque, si alguno amaneció claro y sereno, luego se obscurecía, de manera que parecía noche tenebrosa, y los aires que se levantaban y con ello la ceniza ahogaba la gente y la hacía estar encerrada, y por todas partes se vio esta desdichada y afligida ciudad rodeada de trabajos y aflicciones y, según refieren personas fidedignas que en estas tribulaciones se hallaron, no fue la mitad de lo que está dicho la calamidad y desventura que pasaron los pobres ciudadanos de Arequipa, lo cual puedo afirmar yo como testigo de vista, que a todo me hallé presente en la dicha ciudad.
¿Cuál sería su suerte...? ¿Qué desventura la esperaba en aquellas, lejanas comarcas? El odio de un cacique, y de un cacique enamorado, no podía ser mirado con indiferencia por Lucía.
GENARO: ¡Oh tal resolución…! VALENTINA: Genaro mío, ya no puedo arrostrar mi desventura. Callártela quería, mas imposible es ya, porque desgarra tan amargo pesar el alma mía.
Cuando el hermano mayor abrió su majada por la mañana, estuvo apunto de caerse ante el espectáculo que tenía antes sus ojos. Pero tuvo buen cuidado de no contar su desventura a sus hermanos.
MARTÍN. Voy pues, y ya que la mano tiendo al uno de los autores de mi desventura, quiero dársela también al otro. Decid al dichoso dueño de esta casa y de Isabel, que mire en estos momentos por su vida: que mi hijo va, loco de sentimiento y de furor, en su busca por Teruel; y, ¡vive el cielo que, doliente como está, valor le sobra al mancebo para vengar!...