duda


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  • sustantivo
  • locución

Sinónimos para duda

poner en duda

Sinónimos

por si las dudas

Sinónimos

  • por si acaso

sin duda

Sinónimos

Ejemplos ?
¡Yo no recuerdo haber experimentado nunca la ira que siento cuando usted se sonríe al verme furioso! ¡Paréceme como que duda usted de mi valor, de la sinceridad de mis arrebatos, de la energía de mi carácter!
¿Se pondrá en duda que, como obedeciendo a una ley de atavismo de la raza, se presenta hoy en Chile; aunque con manifestaciones diversas, el mismo fenómeno que perturbó el progreso de una gran parte de la América?
¡Qué noche de angustia! Tú no aparecías. ¡Sin duda habías muerto! Amaneció. Entonces dejé la ermita, y me dirigí a este pueblo en busca de los facciosos.
Al entrar, el dueño del establecimiento se levantaba, y, pesadamente, arrastrando los pies, venía hacia nosotros, como para impedirnos el paso; sin una palabra, De Jacquels levantaba el bajo de nuestros dominós y le mostraba nuestros pies calzados con finos escarpines: era sin duda el ¡Sésamo, ábrete!
Cierto inglés, de vuelta de su saladero vadeaba este pantano a la sazón, paso a paso, en un caballo algo arisco, y sin duda iba tan absorto en sus cálculos que no oyó el tropel de jinetes ni la gritería sino cuando el toro arremetía al pantano.
Faltaba que resolver la duda sobre los órganos genitales del muerto, clasificado provisoriamente de toro por su indomable fiereza; pero estaban todos tan fatigados de la larga tarea que la echaron por lo pronto en olvido.
A tres pasos, sin duda, estábamos nosotros, muertos por suicidio, rodeados por la desolación de mis parientes, del dueño del hotel y por el vaivén de los policías.
-Pues bien, continuó Sócrates, ¿no es amar lo que no se está seguro de poseer, lo que no se posee todavía, el desear tenerlo en el porvenir como lo que actualmente se posee? -Sin duda.
Miró éste con grave expresión de reproche al que osaba poner en duda su relato, y -Tan se puée creer -le repuso con acento desabrido-, que cuando se arremató la faena, estopa y pez les costó a tos los que estaban allí despegarme del tabique.
José se mordió los labios; sin duda, Rosario se disponía a mentir una vez más, a decirle que aquellos trapos y aquellas joyas no eran suyas, y, sin duda, aquellas cosas le pertenecían, y si le pertenecían, ¿adónde había ido ella por dinero para comprarlas?, cuando ella no tenía más que la pesetas que ganaba en la sastrería del señor Paco el Pecheras.
Y el gas llameaba más fuerte, casi silbando en la alta sala; a través de los cristales rotos de las ojivas, el claro de luna deslumbraba, casi cegador; entonces, un horror me sobrecogía en medio de todos aquellos seres huecos, de vana apariencia de espectro, una horrible duda me oprimió el corazón ante todas aquellas máscaras vacías.
Se deduce que de los dos Amores que son los ministros de estas dos Venus, hay que llamar a uno el celestial y al otro el popular. Todos los dioses, sin duda, son dignos de ser venerados, pero distingamos bien las funciones de estos dos amores.