Ejemplos ?
Es muy común decir que se aprende con la práctica y desde los puntos de vista pragmatistas de Charles Sanders Peirce y su discípulo John Dewey, Don Rafael Ramírez, el egregio educador mexicano normalista, creador de la escuela rural mexicana y fundador de la Escuela Normal Superior de México, siempre afirmaba la importancia del aprender haciendo; esto es, de la práctica a la teoría.
Octubre 28 Se acordó dirigir un telegrama al señor presidente del Comité Crespo Toral, Cuenca, haciéndolo saber que el Concejo ha resuelto tomar parte en el acto de la coronación del egregio poeta azuayo Dr.
Es preciso que el médico que eso recete, dé también libro de cheques para el Crédit Lyonnais, y envíe un automóvil devorador del viento, en el cual se pasee mi egregio aburrimiento, harto de profilaxis, de ciencia y de verdad.
Lo egregio y clásico del tipo; ese color trigueño que los pintores atribuyen a María; los ojos garzos, rasgados, que vierten la humildad y la caricia; esa boca que destila la dulzura; el cuerpo escultural de curvas ideales; el andar reposado y majestuoso -todo bíblico.
Desocupa los arzones, a niños y madre apea, y con firme acento dice, alzándose la visera: «Marqués de Pescara egregio, pues circula en vuestras venas sangre tan noble y cristiana como el mundo reverencia, »no extrañaréis el que un noble, que de cristiano se precia, sus obligaciones cumpla y satisfaga sus deudas; »ni que un valiente soldado que a combatir marcha, quiera para entrar con más empeño, dejar mayores riquezas.
Sólo las hadas quedan prendidas. Así este hada Zenobia es hoy un hada bien maridada al egregio poeta Juan Ramón Jiménez. En lírico homenaje, como Titania y Oberón por la selva, atraviesan nuestra árida existencia nacional, fabricando inverosimilitud.
(Notese que he subrayado la palabra ajedrecista, porque el vocablo, por mucho que su uso sea general, no se encuentra en el Diccionario de la academia, como tampoco existe en él el de ajedrista ,que he leido en un libro del egregio Don Juan Valera) -- Se sabe, por tradición, que los capitanes Hernandez de Soto, Juan de Rada, Francisco de Chavez, Blas de Atienza y el tesorero Riquelme se congregaban todas las tardes, en Cajamarca, en el departamento que sirvió de prisión al Inca Atahualpa desde el 15 de Noviembre de 1532, en que efectuó la captura del monarca, hasta la antevíspera de su injustificable sacrificio el 29 de agosto de 1533.
Se ordenó el envío por el Tesorero de la cantidad de cien sucres a Ambato, cuota que le corresponde al Municipio por decreto Legislativo de 1916 para la erección de un mausoleo destinado a guardar las cenizas del egregio Juan Montalvo.
A haber podido yo entonces, sin pecar de irrespetuoso, pedir explicación al egregio autor de la Historia de los partidos, habríame ahorrado el andar hasta hace poco husmeando el alcance de sus palabras.
En el escuadrón segundo, de un arnés blanco cubierto, y de un sayo de brocado, en un frisón corpulento pasa de Borbón el duque: ¡lástima que tan egregio príncipe, contra su patria y su rey combata ciego!
III Alguna vez Carlos María Ramírez dijo, refiriéndose a este documento, que “ nunca (como en él) el derecho y la justicia hablaron un lenguaje más altivo sin otro apoyo eficaz que la explosión de la conciencia humana y del sentimiento patrio ”. Y no exageró en verdad el egregio periodista dotado de singular clarividencia.
Con el sistema curativo empleado por los galenos de Roma, iba e) egregio enfermo en camino de liar el petate, y lo que al principio fué una bagatela, se iba, por obra de médicos torpes, convirtiendo en gravísimo mal.