elegancia


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  • sustantivo

Sinónimos para elegancia

distinción

Antónimos

figura

Sinónimos

Ejemplos ?
La taberna retiemba. Los tres vestidos con elegancia contemplan el espectáculo con ojos de satisfacción... Parecen contentísimos triunfadores.
Y como para completar el marco de aquella elegancia, a fuerza, los muebles, hechos con maderas finísimas, combinaban con las cortinas de seda oriental que engalanaban los ventanales de la enorme estancia.
El cura se dirigió solemne para recibir a los novios que aguardaban en la puerta principal del local. Los invitados resplandecían de elegancia.
¡Qué essstravagente! Y tanta elegancia para atender una simple y vulgar pollería de mercado. (¡Ji, ji, ji, ji!) ¿Cómo la ves desde a'í?.
El hombre movió la cabeza y los labios, como si saboreara un suculento bocado interior. - ¡Ay, Silvia! ¡ Qué bello lugar! ¡Cuánta elegancia y modernidad! Ni parece que estamos donde estamos. - Sí.
Las paredes eran de oro, las ventanas estaban adornadas con cortinas tejidas de piedras preciosas y el suelo tapizado con una gruesísima alfombra de terciopelo rojo. De los altos techos pendían candiles de plata con diamantes incrustados y el moblaje monumental mostraba una refinada elegancia.
Al fin, uno de tus amigos, Sócrates, que a mi parecer habla con maravillosa elegancia, me respondió, que la obra propia de la justicia, que nada tiene que ver con ninguna de las otras artes, es el establecer la amistad entre los Estados.
Su traje era la piel arrancada a la bestia luego de atroz combate a palos y pedradas; su suprema elegancia, una capa de grasa esparcida sobre el cuerpo; su arte, un collar de dientes de fiera o un adorno de espinas de pescado.
El cuervo, todo vestido de negro traje y corbata, echaba la gran bravata por su elegancia engreído: -Yo soy quien canta mejor.- A un colibrí aleteador le presumía el muy bravero, y, admirado, un carpintero le contestó al charlatín: -No cantas como un clarín, y como calandria, menos.
Al estallar la revolución del 25 de Mayo de 1810, era ya Lu- zuriaga comandante de artillería, y contribuyó no poco al buen éxito del movimiento. Según Vicuña Mackenna, la elegancia y exquisitos modales de Luzuriaga influyeron mucho en el adelanto de su carrera.
De inmediato la vi en su gran exhibidor -vestida discreta, pero con gran elegancia, según la moda de su época -y sin perder las sonrisas, ni ella ni yo, me indicó que me acercara.
Y entretanto don Gonzalo, que calla, mira y escucha, cobra hastío de don Juan, cuya elegancia y bravura se llevan la primer parte en amores y en fortunas; y él, tiene, mal que le pese, que apechar con la segunda, que es, cual todos los imbéciles que con los pillos se juntan, un inferior que acompaña, o que divierte o que ayuda, pero a fin del sol del otro satélite que no alumbra.