elegante


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Sinónimos para elegante

Sinónimos para elegante

parsimonioso

Sinónimos

  • parsimonioso
Ejemplos ?
En efecto, el cajón donde iban a guardar para siempre al niño de María Vicenta lucía simétricas listas azules sobre fondo blanco, e interiormente un forro chillón de percalina rosa. No se hacía en Areal nada más elegante.
La cabeza, de la cual sólo era visible la parte posterior, rivalizaba en contorno con la de la griega Psiquis, y estaba casi al descubierto, aun cuando llevaba un elegante sombrero liviano, que me hizo evocar la tela etérea de Apuleyo.
Era Cicerón íntimo amigo suyo, de lealtad asegurada con experiencias grandes; empero era más elegante que valiente: sus hazañas remitía a la lengua y no a la espada.
Entre la alegata de protesta alcanza a darse cuenta que un individuo alto, moreno, canoso, de cierta edad y cierto elegante lujo sale del privado al cual su interlocutora momentos antes se había introducido El temeroso lo encamina con los ojos.
¡On blonda Castellana, que en los torneos galantes aclamaron la Reina de Belleza sin par, los bravos fijosdalgos, los de los tiempos de antes, los de la espada al cinto, los del porte elegante, que por una sonrisa se dejaban matar.
Inmediatamente nos iríamos a casa de un sacerdote que nos estaría esperando; allí nos casaríamos, nos despediríamos de Talbot, y acto seguido emprenderíamos un viaje al Este, dejando que el mundo elegante hiciera los comentarios que le viniera en gana.
Al contrario en todo Marco Bruto, ¿qué cosa más elegante que sus escritos, más admirable que sus estudios, más docta que sus oraciones, más reverenciada que sus costumbres, más desinteresada que sus gobiernos y más valerosa que su persona?
Pero por contra recibirás puros amores o si algo más suave y elegante hay: pues un ungüento te daré que a mi chica donaron las Venus y los Deseos, el cual tú cuando olfatees, a los dioses rogarás que todo a ti te hagan, Fabulo, nariz.
—¿Así piensas? ¡Qué equivocado estás! María sufre, a pesar de sus apariencias de mujer elegante... y de gran mundo... María llora...
-Una gorda murmuraba a otra del mismo peso. Su cara pintarrajeada escupe las palabras. Y se hace la elegante. Como locutora de televisión.
Fray Ambrosio, guardando el rito, masculló primero algunos latines, y luego embocó la jícara: cuando le dió fin, murmuró a guisa de sentencia, con la elegante concisión de un clásico en el siglo de Augusto: —¡Sabroso!
Primera Edición 2006 Aquel día la ilustre y elegante madame Monalisa me recibió en la lujosa prisión de sus encantos. Yo había viajado hasta Francia patrocinada por el recién fundado Instituto Franco-Mexicano de la Feminidad Icónica Liberada, A.C.