emprender

(redireccionado de emprendía)
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  • verbo

Sinónimos para emprender

comenzar

Ejemplos ?
Aquella noche, Juan se acostó pronto; rezó su oración vespertina y durmió tranquilamente, mientras su compañero, aplicándose las alas a la espalda, se colgaba el sable del cinto y, tomando las tres varas, emprendía el vuelo hacia palacio.
A los pocos minutos la aeronave emprendía el vuelo hasta perderse en los azules espacios serenos, apenas algodonados de escasas nubes.
No cabían los dos en el balneario. Álvarez se iba al corredor en cuanto el pianista la emprendía con la Rapsodia húngara... Y allí se encontraba a Pérez, que huía también de Listz adulterado.
Viéronle estos después obtener y desempeñar cumplidamente los mas graves empleos de su Religión, renunciar el cargo de Confesor del Príncipe, y el Obispado de Canarias, volver segunda vez al Concilio, y aparecer en él con mayor brillo y superioridad que la primera, pasar á Inglaterra quando el casamiento de Felipe con María, entender en todos los negocios de reforma que los dos Príncipes practicaron en la Religión de aquel Reyno, y ganarse con su actividad la confianza del Rey, que descargaba sobre él una gran parte de las operaciones que su zelo religioso emprendía.
Fue éste el primero que mató a un guerrero teucro, a Agelao Fradmónida, que subido en el carro, emprendía la fuga: hundióle la pica en la espalda, entre los hombros, y la punta salió por el pecho; Agelao cayó del carro y sus armas resonaron.
La fortuna volvió sin embargo a la casa del molinero; cuanto emprendía le salía siempre bien, parecía que los baúles y cofres se llenaban por sí mismos y que el dinero se multiplicaba en sus armarios durante la noche; trascurrido algún tiempo, era mucho más rico que antes.
Fuente: Telam El 03 de marzo de 1857, Buenos Aires despedía al primer Almirante de la República, quien emprendía su último viaje. Se ha dicho sobre él: "Brown en la vida, de pie sobre la popa de su bajel, valía para nosotros por toda una flota".
El retorno a la salud y a la belleza de la esposa, la aparición de Blanquita no fueron parte a devolver al extraviado esposo el prístino entusiasmo. Aún no tenía un mes la parvulilla y ya Alberto emprendía su tercer viaje a Europa.
Hallábase entre los teucros Podes, hijo de Eetión, rico y valiente, a quien Héctor honraba mucho en la ciudad porque era su compañero querido en los festines; a éste, que ya emprendía la fuga, Menelao atravesólo con la broncínea lanza, que se clavó en el ceñidor, y el teucro cayó con estrépito.
Llagaba poco después que él a las estaciones, en que caía jadeante y rendido, y cuando el tren se volvía a poner en marcha, emprendía de nuevo su inconcebible carrera para seguir a su ingrato amo.
Llegó a Nápoles, visitó el sepulcro de Virgilio, meditó sobre aquellas piedras, y a los pocos días emprendía el camino de Brindis; pasó por Venusia, célebre también en la historia de la poesía, cruzó la antigua misteriosa tierra de los Yapigios, tal vez hijos del Oriente, y entró en el pueblo donde el poeta había visto por última vez la luz.
Pocos meses después, el espíritu de Santiago Cárdenas emprendía el vuelo al mundo donde cuerdos y locos son medidos por un rasero.