encendido


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  • adjetivo

Sinónimos para encendido

ardiente

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Ejemplos ?
Y se paró en mi puerta y me dijo ansioso: «¿Dónde está ella, di?» »Me dio vergüenza de decirle: «Ella soy yo, hermoso caminante, ella soy yo.» »Anochecía y aún no habían encendido...
Las últimas, pero proféticas palabras del tan va- leroso como infortunado caudillo, fueron:— Compatriotas, la ho- guera que he encendido no la apagarán ya los españoles...
Y otra escritora Nilda Redondo, en uno de los "Poemas de lo triste" describe desde su dolor los terribles acontecimientos del genocidiode1976: "Me cortaron, si, amigo, me cortaron me hirieron el costado encendido y el ovalo de mi boca trabada, henchida.
Entonces vienen todos los sistemas de medición del tanque, que si las revoluciones, el encendido, 8 baterías hay atrás, como que son 16, se me ha olvidado un poco, un sistema de baterías, utilizan carburantes diesel o gasolina, un sistema de pasos electrónicos que hay que seguir antes de encender el tanque.
Y así hablando Federico volvió la copa a llenarse y echó tabaco en la pipa, en la silla arrellanándose. Con el semblante encendido quedóse el viejo mirándole; pero Genaro en tal punto le dijo: «Cuando gustáreis».
Mas POPOCATEPETL, encendido en su optimismo amoroso, para calmarse en su espera, tomó un poco de aguamiel de los magueyes y lo bebió pausadamente.
- ¡Y yo... (dijo un fraile con voz de figle) he asfixiado a dos capitanes, dejando carbón encendido en su celda, que antes era mía!
Despertóse de nuevo. Vio de reojo el farol encendido, y tras un concentrado esfuerzo de atención, recobró la conciencia de sí mismo.
Precipitadamente, las criaturas aparecieron en la puerta entreabierta; pero ante el farol encendido y la fisonomía de su padre, avanzaron mudos y los ojos muy abiertos.
En la sala estaba encendido el árbol de Navidad; había regalos y buen humor; en las casas de labranza resonaba el violín, y rebanadas de manzana caían a la sartén.
Muy al caso has venido, según veo, a dar satisfacción a mi deseo.» Dio Orlando, sonriendo con desprecio y alzándose, respuesta a aquel bergante: «Yo las armas sabré venderte a un precio que nunca registró ningún tratante.» Y, asiendo del vecino fuego recio un tizón encendido y humeante, arreó con él a aquella comadreja donde van a lindar nariz con ceja.
Y no sólo se ocupó en escribir y leer en el tiempo desocupado; mas, siendo la sazón más ardiente del verano, en el más encendido crecimiento del día, cuando en la guerra farsálica, estando impedidos los escuadrones en lagunas y pantanos, fatigado de la hambre y de la siesta, por no haberle sus criados traído la tienda ni el refresco; y cuando todos (por haberse de dar la batalla a otro día) estaban o temerosos del suceso o solícitos de su mejor defensa, Marco Bruto toda la noche gastó en escribir un compendio de Polibio, ilustrado con sus advertencias.