encerrar

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Ejemplos ?
Y encerrada me consumo, y se pierden como el humo mis días de más valor.» Así, desnuda al espejo presentando su hermosura Margarita, en su locura, deseó la libertad.
Margarita, que encerrada pasó en el claustro su vida, a dar una despedida a su amado rincón; porque en la virtud criada y segura en su creencia, uno buscó en su inocencia su cándido corazón.
CELESTINA ¿Quién se vio en tal aflicción? DON LUIS Y has de quedar encerrada hasta saber si es, o no, verdad lo que me dijeres. Toma la resolución de lo que debes hacer.
Pero ahora es lo peor que no me puedo valer de engaño ni de invención, por ingeniosa que sea, porque el viejo faraón, después de echar la sentencia, a la sentencia añadió: «Y has de quedar encerrada hasta saber si es, o no, verdad lo que me dijeres»; conque es preciso que hoy no sólo pierda la vida, pero la reputación que me han dado mis enredos, que tanto afán y sudor me han costado.
Sí, por otro amor me deja encerrada en esta oculta mansión, mientras él va ciego tras de quien su amor rehúsa, tras esa beldad vendida, que abre a la codicia pública sus gracias para que vaya a hozar en ellas la chusma, y cuyos torpes aplausos la envilecen y la ensucian, pues la apellidan a un tiempo celestial y prostituta.
Imposible preverlo, porque el agresivo Hitler ha lesionado tantos intereses y herido tantos espíritus que las reacciones defensivas y aun las ofensivas pudieran estallar en los Cárpatos invadidos por los húngaros; en Rumania, cuyo petróleo necesita Alemania para hacer una guerra de resistencia; en Polonia, encerrada entre las implacables tenazas teutonas, con las cuales el terrible cirujano que las maneja intentaría recuperar Pozen y Danzig; en Eslovaquia, engañada y sometida prácticamente a Berlín; en la brava Servia, también en peligro; en Gibutí o Túnez, expuestas a un golpe de mano fascista, o en España, donde la incógnita de Franco, en sus relaciones con Italia y Alemania, no se ha despejado...
Se presumirá, salvo prueba en contrario, que es Productor de Fonogramas, la persona física o moral cuyo nombre aparezca indicado en los ejemplares legítimos del fonograma, precedido de la letra "P", encerrada en un círculo y seguido del año de la primera publicación.
Después me dijo que algunas personas, en el barco, hablaban de naufragios y cuando miraban la inmensidad del agua, parecía que escondían miedo; pero no tenían escrúpulo en sacar un poquito de aquella agua inmensa, de echarla en una bañera, y de entregarse a ella con el cuerpo desnudo. También les gustaba ir al fondo del barco y ver las calderas, con el agua encerrada y enfurecida por la tortura del fuego.
Martínez andaba huyendo cuando su compañera fue arrebatada del lado de sus hijos y encerrada en Belem, para satisfacción de la justicia, por una nimiedad, una nonada: una frase amable para el Ejército, y de la cual no era siquiera autor el dueño y director de La Voz de Juárez.
TOPOGRAFÍA DE LA CIUDAD.- Sobre una localidad de suave declive, que baja hasta el Río de su mismo nombre, en medio de vistosos Barrios nutridos de población, que se esconden como alegres chiquillas por entre el furor de sembríos de cañaduzales, cafetales, aguacates, limoneros, pomarrosas, y a lo largo de un Valle abigarrado, promisorio de fructificación subtropical, se levanta la Ciudad de Pinas, con sus múltiples construcciones blancas, bajo un inmenso cielo azul por las mañanas; encerrada por una cadena de montañas y cerros, que estrecha con lujuria clorofílica su determinismo geográfico y significan la unión fraternal de los espíritus de ese colmenar de abejas humanas, que no sienten cansancio ni dan tregua a su ingeniería de progreso.
Hoy hemos encontrado con claridad ese parteaguas histórico, de un lado la fracción antihistórica encerrada en un atraso verdaderamente impresionante, y de otro la unidad con todos los matices y diferencias que puede haber, que para eso es unidad, de las fuerzas revolucionarias que van adelante con la historia de este país.
Un tercero, disfrazado de mendigo, busca así la ocasión a su mensaje, y a estas horas el mal traje no se ve, y el hombre sí; y a estar vos, como es razón, encerrada en vuestra casa, al mendigo y al que pasa quitárades la ocasión.