engañarse


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Sinónimos para engañarse

equivocarse

Ejemplos ?
¿Cómo pudieron hombres inteligentes engañarse a sí mismos con la noción de que la idea más portentosa y revolucionaria de todos los tiempos había agotado su influencia y cumplido su misión al cambiar el título del poder ejecutivo de una nación de rey a Presidente, y el nombre del poder legislativo nacional de Parlamento a Congreso?
Mas no por eso fue menos reo y culpable, sino que, sabiéndolo y viéndolo, pecó; y así no dice el apóstol no pecó, sino no fue engañado, porque ya manifiesta seguramente que pecó cuando dice: «Por un hombre entró el pecado en el mundo»; y poco después más claramente: «A semejanza del pecado de Adán.» Por engañados quiso, pues, se entendiesen aquellos que piensan que lo que hacen no es pecado; pero Adán lo supo, porque, de no saberlo, ¿cómo seria verdad que Adán no fue engañado?; aunque como no tenía experiencia del divino rigor y severidad, pudo engañarse en pensar y creer que el pecado era venial...
A Adonis vio, jaspe yerto, Por lo manchado y lo inmoble, Y por dudar lo que ve, Adrede le desconoce. Asómase toda el alma A los ojos, conocióle, Y por dudar y engañarse, Con engaños se socorre.
Por consiguiente la voluntad que se rige por la máxima de la felicidad oscila entre móviles acerca de lo que debe decidir; pues apunta al éxito y éste es muy incierto; hay que tener una buena cabeza para zafarse de la presión de las razones en pro y en contra y no engañarse en el balance.
Y el lirismo exaltado prorrumpe las murallas, las cúpulas, los altares, el incienso, hosannas y aleluyas, sin encontrar nada más que la febril sustitución del mundo real en un universo imaginario: “El universo fue mi esposo y es mi hijo”. Y tras la palabra verdadera, el certero engañarse ante la no aceptación de una soledad.
En cambio, este partido —la pequeña burguesía democrática y su representante parlamentario, la Montaña— tomaba la candidatura de Ledru-Rollin con toda la solemne seriedad con que acostumbraba a engañarse a sí mismo.
Los gobiernos se entienden a espaldas de los interesados. En la sombra, ejecutan las cancillerías el arte de engañarse. Y no se inquiera hasta qué punto somos culpables o víctimas de la perfidia internacional.
El pretexto general aturde a las clases semirrevolucionarias, les permite engañarse a sí mismas acerca del carácter concreto de la futura revolución, acerca de las consecuencias de su propia acción.
No hay que engañarse; se trata de un bien, que es el más grande de todos los bienes; se trata de la educación de los hijos, de que depende la felicidad de las familias; porque, según que los hijos son viciosos o virtuosos, la casas caen o se levantan.
La madre de Paulino fue avisada por la bruja de que su hijo se había caído de un árbol; vistieron a Guillermo con la ropa del otro niño y la pobre ciega pudo engañarse al pronto creyendo que aquel muchacho herido y atacado de violenta calentura era realmente su hijo.
Después demuestra (la razón) que Dios sobresale singularmente por la reunión de todas las perfecciones, primero por la infinita sabiduría, a la cual jamás puede ocultarse cosa alguna, y por la suma justicia a la cual nunca puede vencer afecto alguno perverso; por lo mismo que Dios no solo es veraz, sino también la misma verdad, incapaz de engañar y de engañarse.
No es preciso, sin embargo, creer que tiene cerrado el camino para no ir más lejos en sus pesquisas y en sus explicaciones cuando un motivo razonable exista para ello, con tal que siga religiosamente el sabio precepto dado por San Agustín: «No apartarse en nada del sentido literal y obvio, como no tenga alguna razón que le impida ajustarse a él o que haga necesario abandonarlo»(41); regla que debe observarse con tanta más firmeza cuanto existe un mayor peligro de engañarse en medio de tanto deseo de novedades y de tal libertad de opiniones.