erebo


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Sinónimos para erebo

Ejemplos ?
Cuando Hércules se aventura en el inframundo, Foster puede ser visto en Erebo: el lugar entre la vida y la muerte donde aquellos que sienten que todavía tienen asuntos en el mundo de los mortales (que van desde El Anciano, Banshee, el Barón Heinrich Zemo, Destello, Hombre de Cobalto, Comandante Kraken, Cifra, Estrella Oscura, Elvis Presley, Hipólita, Chacal, Sota de Corazones, Jack O'Lantern, Namorita, Orka, Puck, Azote del Inframundo, U-Go Girl, Veranke, y Avispa) quedándose y apostando por su resurrección.
KAFKA / Revista de Humanidades. Revista EN SENTIDO FIGURADO Revista Tejuelo, nº7 wunderkammer / white noise Koult Revista EXCODRA Odiseo en el Erebo Artepoética
Cote García. Erebo Zunino: histórico de Libertad, campeón uruguayo en Peñarol, campeón de América en el 35' en gloriosa selección capitaneada por Nassazzi (al derrotar a Argentina 3-0 contra todos los pronósticos en la final fue gestor de lo que se empezaría a conocer como garra charrúa).
Orfismo: neopaganismo griego que centra su culto en la vida de Orfeo y en las deidades ctónicas, tales como Nix, Erebo, y Perséfone.
Lavas basaníticas y fonotefritas algo más recientes afloran en Fang Ridge, un remanente erosionado de un Erebo antiguo y en otras ubicaciones aisladas en los flancos del edificio volcánico.
Así, Afrodita era Venus, Apolo era Febo, Ares era Marte o Poseidón era Neptuno. La genealogía divina comenzó con el Caos, confusión elemental, del que nacieron dos hijos, la Noche y Erebo (Muerte).
De tal suerte, estos dos esforzados compañeros de Sarpedón, hábiles tiradores, e hijos de Amisodaro, el que crió la indomable Quimera, causa de males para muchos hombres, fueron vencidos por los dos hermanos y descendieron al Erebo.
Su ciencia es débil luz que alumbra en vano oscuras sombras que a romper no alcanza, y muestra un caos de tinieblas lleno, de tinieblas más densas que no tuvo el ciego Erebo en su más hondo seno.
Te lo confieso, hermana: desde la muerte de mi desventurado esposo Siqueo, desde que un cruel fratricidio regó de sangre nuestros penates, ese solo ha agitado mis sentidos y hecho titubear mi conturbado espíritu: reconozco los vestigios del antiguo fuego; pero quiero que se abran para mí los abismos de la tierra, o que el Padre omnipotente me lance con su rayo a la mansión de las sombras, de las pálidas sombras del Erebo y a la profunda noche, ¡oh pudor!
Ahora apurad las copas en honor de Júpiter, invocad en vuestras preces a mi padre Anquises y traed más vino a las mesas." Dicho esto, ciñe sus sienes con una hojosa rama e invoca al Genio de aquellos sitios, a la tierra, divinidad anterior a todas, y a las Ninfas y a los aun desconocidos ríos de aquellas regiones; luego a la Noche y a los astros que nacen en ella, a Júpiter de Ida; después, como es justo, a Cibeles frigia y a la madre que tiene en el cielo y a su padre que está en el Erebo.
Varios altares rodean la pira, y la sacerdotisa, suelto el cabello, invoca tres veces con voz tonante a los cien dioses infernales, al Erebo, al Caos, a la triforme Hécate, a Diana, la virgen de tres caras; al mismo tiempo derrama turbias aguas para simular las del averno, y el zumo de aquellas vellosas hierbas segadas a la luz de la luna con podadera de cobre, que destilan negro veneno, a que mezcla el hipomanes arrancado de la frente de potro recién nacido, arrebatado a la madre...
La Erinies, que vaga en las tinieblas y tiene un corazón inexorable, la oyó desde el Erebo, y en seguida creció el tumulto y la gritería ante las puertas de la ciudad, las torres fueron atacadas y los etolos ancianos enviaron a los eximios sacerdotes de los dioses para que suplicaran a Meleagro que saliera a defenderlos, ofreciéndole un rico presente: donde el suelo de la amena Calidón fuera más fértil, escogería él mismo un hermoso campo de cincuenta yugadas, mitad viña y mitad tierra labrantía.
Allí llevó Eneas, lo primero, cuatro novillos negros, sobre cuyo testuz derramó la sacerdotisa el vino de las libaciones, y cortándoles las cerdas entre las astas, las arrojó al fuego sagrado, como primeras ofrendas, invocando a voces a Hécate, poderosa en el cielo y en el Erebo.
28 «Angélica imagen, pues tienes poder, dame tal ramo por donde me avises qual dio la Cumea al fijo de Anchises quando al Erebo tentó desçender», le dixe yo e luego le oí responder: «Quien fuere constante al tiempo adversario y más non buscare de lo neçesario ramo ninguno no avrá menester».
CARMENTA, ninfa de Italia, madre del rey Evandro. CARONTE o CARÓN, barquero del infierno, hijo del Erebo y de la Noche. CASANDRA, hija de Príamo y Hécuba, célebre profetisa troyana, nunca creída de los suyos.
Si mi sabia mente hubiese presentido lo de ahora, no hubiera escapado el hijo de Zeus de las hondas corrientes de la Estix, cuando aquél le mandó que fuera al Hades, de sólidas puertas, y sacara del Erebo el horrendo can de Hades.
Por él venimos y por él hemos cruzado los grandes ríos del Erebo." Así respondió brevemente Museo: "Ninguno tiene aquí morada fija; habitamos en frondosos bosques y una veces andamos por los altos ribazos, otras por las márgenes de los arroyos; pero si tal es vuestro deseo, subid este collado, y pronto señalaré un camino para que le encontréis fácilmente." Dijo, y echando a andar delante de ellos, les muestra desde la altura unas risueñas campiñas a las cuales bajan en seguida.