esbelto

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  • adjetivo

Sinónimos para esbelto

gallardo

Ejemplos ?
Había, sin embargo, otra dama, de ojos profundos y negros, como los tienen las imágenes, muy joven, muy esbelta, que prodigaba a la del abanico el «señora» a todo pasto, mientras ésta la tuteaba...
Llegaba una señora de cierta edad, toda encajes, y con ella otra, muy esbelta, con un vestido blanco que dibujaba a la perfección su fina silueta y un sombrero de paja ligero como un pastel.
Y tu sombra esbelta y ágil, fina y lánguida, como en esa noche tibia de la muerta primavera, como en esa noche llena de perfumes, de murmullos y de músicas de alas, se acercó y marchó con ella, se acercó y marchó con ella, se acercó y marchó con ella...
Era el verdadero tipo español, hermosa como la primera mujer que Dios diera por compañera al hombre, esbelta como el más bello árbol del paraíso, seductora como nuestra amorosa madre Eva.
908 Entrevista James Creelman-Porfirio Diaz James Creelman, Porfirio Diaz, 1908 Desde la prominencia del Castillo de Chapultepec contemplaba el presidente Díaz la venerada capital de su país, que se extiende sobre una vasta llanura rodeada de montañas imponentes, mientras que yo, que había realizado un viaje de cuatro mil millas desde Nueva York, para ver al héroe y señor de México moderno, al hábil conductor en cuyas venas corren mezcladas la sangre de los aborígenes mixtecas con la de los invasores españoles, admiraba con interés inexplicable aquella figura esbelta y marcial, de fisonomía dominante y al mismo tiempo dulce.
Así era como en un largo proceso de reencuentro cotidiano con textos necesarios para comunicarse, mis alumnos descubrían las relaciones posibles que se dan en el sistema de escritura y aventuraban combinaciones innovantes: La esbelta escalera se rompe.
Durante mucho tiempo había estado abandonado hasta que una mañana nos enteramos que había llegado a habitarlo aquella mujer. Era esbelta, de cabello rizado y ojos profundamente negros.
No había dinero en casa: debían en el homo y en la tienda, y el señor Tomás, un patrón retirado, dueño del pueblo por sus judiadas, los amenazaba continuamente si no entregaban algo de los cincuenta duros con intereses que le había prestado para la terminación de aquella barca tan esbelta y tan velera que consumió todos sus ahorros.
Era joven; no pasaría de los veinticinco años, y su corazón y sus sentidos ardían con llamaradas de incendio. A pesar de su negra piel, su cuerpo era una estatua de bronce bruñido, esbelta, musculosa y elegante de formas.
Vestía de negro, y el velillo del sombrero cubría su cara. Esbelta y de gracioso andar, sus caderas movíanse con armónica cadencia, y a cada paso resonaba el frufrú de la fina ropa interior.
- exclamó éste como relamiéndose de gusto, y cogiendo a su hembra por la esbelta cintura, continuó -: Ahora otro en el otro pómulo, que si no el otro se va a quear llorando de envidia y de celeras.
El señor Frasco no pudo contenerse más tiempo; su amigo habíale hecho ver un cuadro que lo sacaba de tino, habíale hecho ver a la Topacio en una de las mesas del café cantante donde ganábase la vida trinando como una alondra, y habíala visto alta, esbelta...