escuchar


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Búsquedas relacionadas con escuchar: hablar
  • verbo

Sinónimos para escuchar

atender

Sinónimos

atender

Sinónimos

  • atender
  • tomar en consideración
  • dar oídos
  • hacer caso
Ejemplos ?
He aquí por qué, convencido de que debo rendirme a esta prueba, no deba escucharme a mí mismo y ni tampoco escuchar a quienes quieran decirme que el alma es una armonía.
-Me parece muy poco conveniente -objetó la cafetera, que era una cantora de cocina y hermanastra de la tetera - tener que escuchar a un pájaro forastero.
- Lo he intentado en las raíces de los árboles, y lo he intentado en las riberas, y lo he intentado en los setos - siguió la Paloma, sin escuchar lo que Alicia le decía- .
--¡A mí mismo, a un muerto, y a tu pobre madre, hija mía! Todos los semblantes se entristecieron súbitamente al escuchar estas palabras.
Y así siguió discurseando un buen rato, unas veces en un sentido y otras llevándose a sí misma la contraria, manteniendo en definitiva una conversación muy seria, como si se tratara de dos personas. Hasta que oyó una voz fuera de la casa, y dejó de discutir consigo misma para escuchar.
En el jardín del maestro se aprendía muy bien el mapa de Dinamarca, pero antes había que escuchar sus explicaciones, y ésta era lo mejor de todo.
He aquí, Eryximacos, mi discurso en elogio del amor; es diferente del tuyo, pero vuelvo a conjurarte una vez más a que no te burles de él y así podremos escuchar los otros, mejor dicho, los dos otros, porque solamente faltan por hablar Sócrates y Agatón».
-Pero, querido amigo, replicó Sócrates, ¿quién no se apuraría tanto como yo teniendo que hablar después de un discurso tan bello, tan variado y tan admirable en todas sus partes, pero principalmente al final, en que las expresiones son de una belleza tan acabada que no se las podría escuchar sin sentirse emocionado?
Al escuchar el ruido de los grifos de cobre sellados contra el muro y destinados al riego cotidiano de aquellos restos mortales, oí el rodar de un coche de caballos.
Al escuchar el ruido de los grifos de cobre sellados contra el muro y destinados al riego cotidiano de aquellos restos mortales, el recuerdo del rodar del coche de caballos me vino a la memoria.
Pero no se encontrará ninguno entre los antiguos ni entre los modernos que se aproxime en nada a este hombre en sus discursos y en sus originalidades, a menos de compararle, como he hecho, a él y a sus discursos, a los silenos y a los sátiros, porque me olvidé de deciros al empezar que sus discursos tienen también un perfecto parecido con los silenos que se abren. En efecto, a pesar del deseo que se tiene de escuchar a Sócrates, lo que dice parece al principio completamente grotesco.
espués de escuchar Currito el Carabina todo cuanto hubo de decirle la hembra que sin permiso de la Católica, Apostólica, Romana, cuidábase de zurcirle lo roto, de coserle lo descocido, de espumarle el puchero y de muchísimas cosas más que por discreción callamos, quedóse nuestro hombre silencioso durante algunos instantes, no sin redoblar nerviosa y acompasadamente sobre el suelo con el tacón de uno de sus brodequines y no sin poner cara de malísimos propósitos, y exclamó después con acento sordo y amenazador: -¡Por vía e Dios con el compadre!