Ejemplos ?
Los cazatorpederos habían de mantenerse, si podían, fuera del fuego, espiar un momento oportuno para obrar, si se presentaba, y tratar de escapar con su mayor andar, si el combate nos era desfavorable.
Si accede a tus suplicas, dale los útiles que necesite, señálale una habitación apartada en tu palacio, y cuida de no espiar sus operaciones durante la callada noche con una sola e indiscreta mirada; esta bastaría para que el extranjero desapareciese de tu vista y fueran inútiles cuantos esfuerzos has hecho para adormir tu conciencia y lavar la mancha de sangre de tu manos.
3 Entonces el rey de Jericó, envió á decir á Rahab: Saca fuera los hombres que han venido á ti, y han entrado en tu casa; porque han venido á espiar toda la tierra.
Para llorar sus quebrantos, Pálido que daba grima, Con cuerpo desfallecido, Pie débil y turbia vista. Quiso el médico espiar Sus tristezas y manías, Y en la cámara una tarde Se escondió tras las cortinas.
Me había propuesto espiar a aquella mujer, aquilatar su inteligencia por sus palabras, estudiarla como un fenómeno curioso, analizarla en fin, seguro de que el análisis me daría por resultado el residuo que queda de todas; pero, por lo visto, me había cogido la vez, se había puesto en guardia y atrincherada en su impasibilidad y silencio, parecía aguardar a oírme para juzgarme La idea de que aquella mujer pudiera formar de mí una opinión desventajosa, comenzaba a preocuparme.
Mucho temo que nadie se ofrezca a prestarte este servicio de ir solo durante la divina noche a espiar al enemigo, porque para ello se requiere un corazón muy osado.
Si te dejásemos libre o consintiéramos en el rescate, vendrías de nuevo a las veleras naves a espiar o a combatir contra nosotros, y si por mi mano pierdes la vida, no causarás más daño a los argivos.
Valentín, que tuvo conocimiento por un camarada de aquella novedad, recelando el motivo que la ocasionaba resolvió quedarse para espiar los pasos de su rival, lo que trajo por consecuencia el encuentro del huerto y el terrible combate que se siguió.
Había acertado a disimularla; su humillación era como si no hubiese existido, puesto que no la sospechaba ni doña Andrea, después de espiar a su hija continuamente.
DIONISO Tú que estás dispuesto a ver lo que no se debe y que procuras lo que no debieras procurar, Penteo digo, sal delante de tu casa y muéstrateme vestido y adornado como una mujer bacante para espiar a tu madre desde un escondite.
Hasta que una vez, luego de calcularlo mucho en sus largas contemplaciones del valle por las troneras de espiar, única distracción de sus tristes días, decidió intentar la evasión.
Mas el «Rey de los Andes», como si estuviese celoso de compartir su imperio con el monarca del día, o como si se enfadara de que éste se atreviese a espiar sus misterios, llama a sí con nuevos bramidos a las lejanas nubes; ellas acuden con la rapidez del huracán, y le envuelven por todas partes en sus densos vapores.