exánime

(redireccionado de exánimes)
También se encuentra en: Diccionario.
  • all
  • adjetivo

Sinónimos para exánime

inanimado

Sinónimos

Antónimos

debilitado

Antónimos

Sinónimos para exánime

agotado

Ejemplos ?
He aquí en los tiempos últimos, en nuestra edad, otro Eliseo, cuyos huesos muertos dan vida a los miembros exánimes, sin más diferencia sino que aquéllos, huyendo temerosos, echaron el cadáver en el sepulcro de Elíseo, y éstos, trayendo el cadáver, lo pusieron en el sepulcro de Santo, llenos de confianza 2.(nota 2: Refiérese en el Libro de los Reyes, 13, 20-121, que murió Eliseo y sepultáronle.
Huérfana se sentó, entre sus exánimes hijos y hijas y marido, y rigente quedó por sus males; cabellos mueve la brisa ningunos, en su rostro el color es sin sangre, sus luces en sus afligidas mejillas están inmóviles, nada hay en su imagen vivo.
Lo profundo buscan los peces y no sobre las superficies, curvos, 265 elevarse osan los delfines hacia sus acostumbradas auras; los cuerpos de las focas, de espaldas sobre lo extremo del profundo, exánimes, nadan; el mismo incluso Nereo, fama es, y Doris y sus hijas, que se ocultaron bajo tibias cavernas.
Mas Clímene, después de que dijo cuanto hubo en tan grandes males de ser dicho, lúgubre y fuera de sí, y rasgándose los senos, todo escudriñó el orbe, 335 y sus exánimes miembros primero, luego sus huesos buscando, los halló, aunque huesos, en una peregrina ribera preservados.
Esa muerte estaba ante mis ojos, lo mínimo aun así ella de mi dolor, y ya, que iba a ser atrapado, ya ahora mis entrañas pensaba que en las suyas iba a sumergir, y en mi mente prendida estaba la imagen del tiempo aquel en el que vi de a dos los cuerpos de mis compañeros, 205 tres veces, cuatro veces ser golpeados contra la tierra, cuando echado él encima, a la manera de un hirsuto león, sus entrañas y carnes y con las blancas médulas sus huesos y medio exánimes sus extremidades sepultaba en su vientre ávido.
Media hora después se había terminado el salvamento; los cuerpos, casi exánimes, eran conducidos en camillas al improvisado hospital, donde se les prodigaban cuidados.
Es endeble su catolicismo en este punto, señor Aguirre, que no se rebela ante esta montaña de cuerpos exánimes, santificados por la unción sacerdotal y que han sido profanados por el instinto infrahumano de los aliados de usted; que no le deja ver más que una docena larga, catorce, según lista oficial –menos del dos por mil- que han sucumbido víctimas de posibles extravíos políticos, aun concediendo que hubiese habido extravío en la forma de juzgarlos.
Batidos y zapateados durante toda la travesía por furioso temporal, los que no habían sucumbido ni descansaban ya en el fondo de los mares, venían exánimes, lacios, rotos, hechos trizas, en síncope bienhechor, que les impedía darse cuenta de su estado.
El historiador Restrepo anota sobre los conflictos allí acaecidos, a los cuales el Jefe Liberal Manuel Murillo Toro llamó “retozos democráticos”, lo siguiente: “Haber levantado las castas y a los proletarios del hermoso Valle del Cauca; haber inventado el zurriago y el látigo, como medio de sostener y apoyar su partido; haber lanzado a los negros, mulatos y hombres perdidos, sobre las propiedades de los conservadores para que las destruyeran y quemaran como vándalos feroces; haber en fin extendido por todo el Valle las vapulaciones hasta dejar exánimes a sus víctimas, aunque fuesen mujeres delicadas, era lo que llamaban los prohombres del partido liberal rojo 'establecer la verdadera República'”.
El crítico de arte, Wieland Schmied, comentó que si bien trabajos iniciales de Bacon eran «estéticamente deleitantes», carecían de «un sentido de menester o de una indigencia interna; son hermosas, pero exánimes».
El texto aparece ilustrado con la figura de un militar que blande una pistola humeante frente a un montón de cuerpos que yacen exánimes delante de un paredón.
Las versiones de «Hound Dog» y «Lucille» fueron definidas como «interpretadas tan exánimes que suenan como si la banda simplemente tratara de imitar a Sha Na Na en lugar de tocar los temas originales».
Quevedo dice que la vida está formada por «sucesiones de difunto»: en ellas se van convirtiendo los nacidos, desde los pañales hasta la mortaja con la que se cubren los cuerpos exánimes.