expósito


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Sinónimos para expósito

Sinónimos para expósito

hospiciano

Sinónimos

Ejemplos ?
Sin inmutarse oyó nuestro individuo el fatal dictamen, y después de recibir los auxilios espirituales o de tener el práctico a bordo, como decía un marino, llamó a Gil Paz, ecónomo del hospital, y díjole, sobre poco más o menos: -Hace quince años que vine de España, donde no dejo deudos, pues soy un pobre expósito.
l que atiende por este alias, sustitución del humilde nombre de Jacobo Expósito, es un golfo cuya edad no se aprecia a primera vista.
¿Acaso le habían enseñado nunca? Tampoco le gustaba al Expósito cualquier oficio. Un limpiabotas le quiso tomar de aprendiz..., y él se negó.
La convicción de ser soberbio le infundió cierta complacencia interna. ¿Quién es capaz de averiguar de qué linaje procedía el Expósito?
Por desgracia, el estómago no entiende de dignidades, ni espera, ni transige; el Expósito padecía una enfermedad crónica; el hambre.
Artículo 68.- Si con el expósito se hubieren encontrado papeles, alhajas u otros objetos que puedan conducir al reconocimiento de aquél, el Juez del Registro Civil, ordenará su depósito ante el Ministerio Público respectivo; mencionándolos en el acta y dando formal recibo de ellos al que recoja al niño.
–No lo he comprado, Domingo; este perro no es esclavo, sino que es libre; lo he encontrado. –Vamos, sí, es expósito. –Todos somos expósitos, Domingo.
Los que acojan a un expósito, lo alimenten y eduquen convenientemente por más de diez años, a no ser que hayan recibido pensión para cuidar de él.
Pero ¿con qué derecho podía él, hombre de tan estricta y firme probidad, privar a sus hijos de sus bienes en favor de un extraño? ¿Cómo hacer cabeza de su noble casa a un individuo extraño, a un expósito, usurpando sus derechos a sus legítimos propietarios?
¿Desvariaba? ¿Le ofrecían realmente un duro, a él, al Expósito, al hambrón? Desde las siete, al otro día, rondó la barraca misteriosa, donde se criaban douros de argento.
Pronto, bajo la succión de las diminutas ventosas, se enrojeció la piel, se formaron ronchas y acudió la sangre, aquella sangre del Expósito -que acaso fuese muy azul, aunque parecía roja-.
¿Cómo sorprendieron y tradujeron, ellos que no habían tenido ayo francés, la frase del bigotudo, y con qué singular acierto le colgaron al Expósito el mote de Restorán?