expositor

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Sinónimos para expositor

escaparate

Ejemplos ?
Un buen ejemplo de PLV puede ser los pequeños muebles expositores ubicados al lado de las cajas de los supermercados, donde se colocan artículos de tamaño reducido y precio bajo, para incitar a la compra por impulso.
Acuario Municipal: Inaugurado en 1983, es el más antiguo de la Comunidad Valenciana y posee 9 grandes expositores que dan a conocer la flora y fauna del Mediterráneo.
La Asociación de Publicadores y Libreros de Alemania organiza todos los años la Feria de Libro de Fráncfort. Se considera la más grande del mundo con aproximadamente 7.200 expositores y más de 270.000 visitantes.
X edición del SIMO del 6 al 15 de noviembre de 1970 La XIII edición del SIMO se celebra por primera vez en el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo. Acuden 230 expositores de 20 países diferentes.
La XV edición del SIMO alcanza más de 1000 expositores, presentando grandes avances como la fotocopiadora de papel normal o la máquina de escribir electrónica con auto-corrección.
Como reflejo de este cambio, en los primeros años 90 cambia su nombre a SIMO TCI, Feria Internacional de Informática, Multimedia y Comunicaciones; entre 1994 y 2007 presenta su época de mayor éxito tanto por superficie ocupada como por número de expositores y visitantes, convirtiéndose en una de las ferias más importante de Europa y cita obligada para cualquier informático.
Tras el sonado robo de El grito y Madonna, de gran resonancia internacional, se reforzaron las medidas de seguridad en 2005, de tal modo que las obras más valiosas se exhiben detrás de grandes paneles de vidrio, en expositores que recuerdan a los escaparates comerciales.
Sobre la nulidad y rescisión de los contratos y demás actos voluntarios que constituyen derechos, se ha seguido de cerca el código francés ilustrado por sus más hábiles expositores.
Junto a ello se dejó sentir, según se ahondaba la crisis del régimen colonial, el impacto de las demás corrientes de pensamiento ilustrado –francés, inglés, italiano-, con las cuales la intelectualidad criolla, laica y eclesiástica, no tardó en entrar en contacto; unas veces directamente –viajes a Europa, recepción y lectura de “libros prohibidos”- otras indirectamente, a través de sus expositores españoles o portugueses.
El Espíritu Consolador, habiendo enriquecido al género humano en las Sagradas Letras para instruirlo en los secretos de la divinidad, suscitó en el transcurso de los siglos numerosos expositores santísimos y doctísimos, los cuales no sólo no dejarían infecundo este celestial tesoro(1), sino que habían de procurar a los fieles cristianos, con sus estudios y sus trabajos, la abundantísima consolación de las Escrituras.
Ningún genio investigador educativo de hoy puede adornarse de original en nuestro medio (aunque por otro lado, a los que así se ostentan, nadie les quita el ser estupendos expositores teóricos de una pedagogía de gabinete y semejarse a esos reyes de ciegos de acuerdo con el refrán), pues todas las innovaciones que pretenden con cualquier tipo de enfoque didáctico, ya habían sido propuestas y experimentadas por los grandes teóricos y prácticos de la pedagogía.
Si nuestros expositores de las Escrituras le imitan en esto, se conseguirá, sin duda, lo que nuestro predecesor en sus letras encíclicas Providentissimus Deus declaraba «deseable y necesario en extremo»: que «el uso de la Sagrada Escritura influya en toda la ciencia teológica y sea como su alma».