féretro


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Sinónimos para féretro

ataúd

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Sinónimos para féretro

ataúd

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Se acordaba de mañanas como ésta, en que, después de haber visitado a un enfermo, salía de la casa y volvía hacia Emma. El paño negro, sembrado de lentejuelas blancas, se levantaba de vez en cuando descubriendo el féretro.
Ser sacerdote, es decir, castidad, no amar, no distinguir ni edad ni sexo, apartarse de la belleza, arrancarse los ojos, arrastrarse en la sombra helada de un claustro o de una iglesia, ver sólo moribundos, velar cadáveres desconocidos y llevar sobre sí el duelo de la negra sotana con el fin de convertir la túnica en un manto para el propio féretro.
Los hombres con el féretro se hicieron a la orilla del camino y como por arte de magia desaparecieron. Pepe no sabía qué hacer, si cruzar o quedarse ahí.
Encerraron el cadáver en una caja de pino, que los mismos angustiados muchachos labraron, pusieron el féretro sobre una baste en el lomo de la Caracola, y con unos cuantos vecinos que les acompañaron, llevaron lo que quedaba del santo al minúsculo cementerio de la aldea.
¡De rodillas, peregrino, que vas a comparecer ante el Supremo Juez! Baja del féretro la monja, acércase a licenciado y con la débil diestra le arranca la lengua de raíz.
El joven a Castilleja torna de pronto la vista, como obediente al mandato de la mano imperativa, y ve que una parda nube, que imitaba las cortinas de un rico dosel, tomaba, por el ambiente movida, de un gran féretro la forma, circundado de amarillas candelas, y en cuyo seno del sol el cadáver iba.
Al ver que ya el arzobispo los trémulos pasos tiende por las gradas, que se pone del regio féretro enfrente, que el notario lo acompaña, que en derredor aparecen los testigos y que el pueblo espera el acto impaciente, con expresión tan amarga, mas con una fe tan fuerte alza el rostro, y ambas manos hacia los cielos extiende, que, sin duda, de su ruego se apiadó el Omnipotente, y resignación y brío le dio para el trance fuerte, pues, de pronto, en sí tornando, con resolución desprende la afiligranada llave sobre su pecho pendiente.
Unas gentes decían que el féretro pesaba mucho porque iba lleno de onzas de oro, y otras propalaban que el difunto olía a azufre porque se lo llevaron los diablos.
Decidido con él se abraza; parece que está abrazado de un roble que raíz profunda tiene. En esto un paje la tapa del féretro de repente cierra, con cuerdo discurso, porque aquella infección cese.
Postróse boca abajo el peregrino y oró un corto espacio; se arrastró, luego, de rodillas hasta el centro, y dio sobre el féretro los treinta y tres asperjes de costumbre.
Era tan mortal como el más miserable pordiosero. Ahí le tenéis encerrado en ese féretro, y dentro de poco estará en el sepulcro y será pasto de gusanos.
A pasar por el Sitio Cañas, escucho un ruido; como la noche; como la noche era de luna, al mirar hacia atrás vio a cuatro hombres que iban llevando un ataúd; al ver esto; al ver esto, agito el paso, al salir de un curva, el ataúd estaba delante de él, entonces disminuyo su caminar, los que llevaban el féretro, iban conversando despacio, sin entender lo que decían.