fétido

(redireccionado de fétida)
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  • all
  • adjetivo

Sinónimos para fétido

Sinónimos para fétido

apestoso

Ejemplos ?
Es triste, después de haber bebido en el purísimo manantial bajar a la fétida charca en que se abrevan los fariseos y los temibles asnos de nuestra época.
Con tan fétida y bárbara sotana salimos todos de esta ruin manera, sin que el ardid el Ogro sospechase, hasta que toca que Lucina pase.
Hallábase en las profundidades de una fétida caverna, cuyos horrores no podía apreciar, por falta de luz: la salida era poco menos que imposible.
Es desde Italia que lanzamos al mundo este nuestro manifiesto de violencia arrolladora e incendiaria con el cual fundamos hoy el FUTURISMO porque queremos liberar a este país de su fétida gangrena de profesores, de arqueólogos, de cicerones y de anticuarios.
Abríanse las puertas, arrojando la fétida atmósfera de la noche, y las escobas arañaban las aceras, lanzando nubecillas de polvo en los rayos oblicuos de aquel sol rojo, que asomaba al extremo de las calles como por una brecha.
Stephen Rice había pasado por las tierras de Gardner a primera hora de la mañana, y se había dado cuenta de que la hierba fétida empezaba a crecer en todo el fangoso suelo.
ELLA ¿Quién sabe, más allá, si entre las quiebras ¡ay!, alejado de su humilde cuna, irá rompiendo sus delgadas hebras, o en fétida laguna sus muertas aguas la temida peste pálida engendrarán?...
Hasta entonces no se había visto hierba fétida de aquel tamaño, y su color era tan raro que no podía ser descrito con palabras. Sus formas eran monstruosas, y el caballo había relinchado lastimeramente ante la presencia de un hedor que hirió también desagradablemente el olfato de Stephen.
Rosa nacida entre abrojos, ¿Qué esperas del mundo, di? Una brisa corrompida, Fétida, hedionda, te mece, Tu aroma se desvanece.....
Un día, hicieron una visita a Nahum; pero como se trataba de unos hombres que no prestaban crédito con facilidad a las leyendas, sus conclusiones fueron muy conservadoras. Las plantas eran raras, desde luego, pero toda la hierba fétida es más o menos rara en su forma y en su color.
Se desplomaron las casas de Locumba, se abrieron grietas en la superficie de la tierra, brotando de ella borbollones de agua fétida, los hombres no podían sostenerse de pie, los animales corrían espantados y se desbarrancaban y un derrumbamiento volvía a cubrir la tumba del cacique.
¿Puede uno engordar sin comer?» He aquí los «fracasados», los incapaces, de quienes se decía entonces: «Que te metan en el agua y se volverá fétida; Que te pongan en un jardín, y se pudrirán los frutos.» «Estamos condenados a morir; gastemos, pues.