faenar


También se encuentra en: Diccionario.
  • all
  • verbo

Sinónimos para faenar

laborar

Sinónimos

Sinónimos para faenar

laborar

Sinónimos

Ejemplos ?
En agosto de 1829, a dos semanas de llegar a la colonia, Vernet proclamó públicamente la prohibición de cazar, pescar o faenar en la isla Soledad «bajo apercibimiento de sanciones».
Otros, en cambio, aunque no poseían leyenda propia, se les mencionaba como aviso de tener cuidado a la hora de deambular por los montes en solitario, de proteger a los niños de las aldeas o bien de ser prudente al faenar en barco.
En principio, la actividad que llevaban a cabo consistía en cargar las bodegas en aguas internacionales durante varios días, y cuando estas estuvieran llenas acercarse a la costa para desembarcarlas y volver a faenar.
El renacimiento de San Eugenio comenzara a partir de 1890, cuando en el pueblo de Quarai (ubicado en la margen derecha del río Cuareim) se establecieron los saladeros. Fundamentalmente el saladero Novo Quaray, que llegó a faenar más de medio millón de cabezas de ganado vacuno por año.
La flota española conseguía grandes capturas en unos caladeros considerados libres, aunque para ello tuvieran que alejarse mucho de nuestra plataforma continental y faenar en aguas jurisdiccionales de otros países.
La forma de faenar la carne en la Argentina, a diferencia de en la mayoría del mundo se hace según costumbre sefaradí, ya que fueron los sefaradim los primeros en asentuar la necesidad de comida casher y escuelas para sus comunidades.
Todos los barcos, al sair a faenar, elevan su última oración al salir del Puerto de Cillero dirigiendo la proa de la nave a la Capilla.
Por ejemplo en una localidad de pescadores ninguno de ellos afrontaría individualmente la construcción de un faro para faenar en las noches, ya que el acometería los costes de construcción y mantenimiento y todos los demás disfrutarían por igual la existencia del faro sin haber afrontado los costes.
Pasa mucho tiempo, contrae matrimonio con una mujer a la que apenas se nombra, y trabaja sacando la valva de las conchas noche y día con el cuchillo que lo había acompañado al faenar las reses en el páramo.
Pedro Dávila debió intervenir en 1637 a favor de los refugiados de Concepción, ordenando que se dé permiso a los mismos para faenar el ganado cimarrón hasta tanto no se encuentre un lugar para que se radiquen.
Tras el anuncio desplegó seis barcos guardacostas y dos patrulleros de la policía. Sin embargo, los pesqueros británicos habían recibido permiso por parte de su gobierno de faenar dentro de ese límite.
A esto debe sumársele un acto de llamativa codicia y falta de consideración, cuando el maestre de campo Manuel Cabral de Alpoín prohibió la entrada de los exiliados a los campos correntinos para faenar el ganado cimarrón, alegando que eran propiedad suya y de sus parientes; no conforme con ello exigió el pago de la cuarta parte de cada animal ya faenado.