Ejemplos ?
(en francés), Grupo Internacional de Investigación sobre la Esclavitud en la Antigüedad (en inglés), base bibliográfica sobre el derecho griego (en inglés) de en Las ranas de Aristófanes y El soldado fanfarrón de Plauto.
Había allí una nutrida compañía de harapos; los finos iban por su lado, los toscos por el suyo, como exige la corrección. Todos tenían muchas cosas que explicar, pero el cuello los superaba a todos, pues era un gran fanfarrón.
Pero nadie se decidió a realizarlo. ¡Allá él, ya que era tan fanfarrón! Caía el sol, y el cura, al transponer las últimas casas de Cebre, sintió que el corazón se le apretaba, y refrenó la yegua, mirando receloso alrededor.
Hombre guapo, fanfarrón, que hacía sonar fuerte sus espuelas, con unas patillas unidas al bigote, los dedos llenos de sortijas, tenía el sire de un valentón y la vivacidad desenvuelta de un viajante de comercio.
¡y cátamelo en la iglesia! Venía muy fanfarrón, con un traje muy rico de caballero, y una capa de grana terciada con mucho orgullo.
Y me comentaba: "el jabalí no, pues no es muy inteligente; el oso es muy torpe; la pantera muy temperamental; el tigre es un fanfarrón; creo que el ciervo es el más digno de reinar, pues es esbelto, de larga vida, y temido por las serpientes por sus cuernos." Pero para qué te cuento más, está decidido que serás el rey.
De presto se recordó; se enderezó, y a lo que vió a Peralta le dijo muy fanfarrón y arrogante: "¿Qué venís hacer aquí, culichupao?
Así que acabó de hablar, pasó por cima de ellos, hacia la derecha, un águila de alto vuelo, y los aqueos gritaron animados por el agüero. El esclarecido Héctor respondió: —¡Ayante lenguaz y fanfarrón!, ¿qué dijiste?
Pendenciero y fanfarrón, de fuertes y recios miembros, abusaba de su vigor físico con los compañeros generalmente más débiles que él, por lo cual era muy poco estimado entre ellos.
No necesité emplear astucia alguna para descubrir en él un fanfarrón de escepticismo que, bajo la apariencia de un libertino, encerraba una alma tierna, candorosa y buena.
¡Oh tú, el denodado, el menospreciador del peligro!, perece en él, y eres un necio: murió de puro tonto, exclama tu propio camarada: si tu ángel de la guarda te preserva, no eres sino fanfarrón, matasiete de comedia que se pone en cobro a la asomada del enemigo verdadero.
Volviendo a don Pedro de Hinojosa, es típica y suya y muy suya esta frase que ha pasado a proverbio y que, mejor de lo que lo hiciéramos en grandes y numerosas páginas, revela su libertinaje: -Con tres pares de muchachas no tengo yo para celebrar la pascua después del ayuno cuaresmal. ¡Digo, si el nene sería tagarote o fanfarrón!