fastos


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Sinónimos para fastos

anales

Sinónimos

Ejemplos ?
Aquella noche recibió la Perricholi la ovación más espléndida de que hasta entonces dieran noticia los fastos de nuestro vetusto gallinero o coliseo.
Forma activa de patriotismo y eficaz medio de educación cívica, el culto a los héroes y la conmemoración de fastos históricos han instituido noble tradición de celebraciones anuales.
los nombres, los retratos, los fastos, las historias, los vicios, las virtudes, los actos de valor, los crímenes, los triunfos, lo absurdo, lo monstruoso, lo ruin, lo más excelso, la gloria y el baldón de cuantos en España y en este Centenario bulleron y pasaron en el noventa y dos.
esde luego advierto al lector que esta fecha no viene aquí con la pretensión de figurar entre las muy justamente célebres que guardan los fastos españoles, ni pertenece siquiera al catálogo de esas otras de flamante cuño que, no mereciendo, por ningún estilo, que la imparcial severa Historia las registre en sus páginas, andan indocumentadas pidiendo hospitalidad de puerta en puerta y rebotando de periódico en periódico, a manera de proyectil elástico.
Hablaba hacía una hora, y ¡fenómeno inaudito en los fastos del Colegio!, al sonar la campana de salida, uno de los alumnos se dirigió, arrastrándose hasta la puerta, la cerró para que no entrara el sonido, y por medio de esta estratagema, ayudada por la preocupación de Jacques, tuvimos media hora más de clase.
El hábito de la dominación los hace insensibles a los encantos del honor y de la prosperidad nacional; y miran con indolencia la gloria de vivir en el movimiento de la libertad, bajo la tutela de leyes dictadas por su propia voluntad. Los fastos del universo proclaman esta espantosa verdad.
A esta ingeniosa sobriedad, que pudiéramos llamar roma si el ministro se hubiera permitido el apócope de apellidarse Romo en vez de Romero, no le falta más que la novedad del fondo, pues en cuanto a la de forma, ocasión y accidentes, no conoce rival en los fastos parlamentarios.
Santiago de Cárdenas aspiró a inmortalizarse, realizando acaso el más portentoso de los descubrimientos, y ¡miseria humana!, su nombre vive sólo en los fastos titiritescos de Lima.
Bailar se ve en las casas a la gente, que así estos fastos dan en celebrallos, por las calles el pueblo más pudiente con rico arnés montar bellos caballos; y adorna aquella corte lindamente de señores, barones y vasallos cuanto eritreo marjal e indio y moro de perlas pueda dar, de gema y oro.
¡Oh, cómo, cisne de Sulmona, brindaras allí nuevos fastos, celebrarías nuevos ritos y ceñirías la corona lírica por los campos vastos y los sembrados infinitos!
¡Bailén!... La más pura gloria que ve la historia en sus fastos y el siglo presente admira, sentó su trono en tus campos. ¡Bailén!...
También jugaron influencias para que «mantuviese» el certamen el célebre orador don Propicio Meloso, el cual arañó un poco en Lafuente y Mariana, se empapó en las leyendas y fastos de Alcazargazul, y, llegado el momento de dejar fluir su elocuencia, hizo un relato de la proeza de Alvar Mojino, que ni que la hubiese estado presenciando la víspera.