Ejemplos ?
Refiero en primer lugar a los llegados como náufragos y que, en definitiva, resolvieron quedarse en estas regiones; comenzando en tal caso por los trece compañeros de aventuras de Francis Drake, cuya estancia entre nuestros charrúas, con alguna de sus fatales consecuencias emergentes, comentó con fino ingenio alguna vez el Dr.
Este es mi dictamen nivelado a las fatales coyunturas del tiempo en que nos hallamos, a las forzosas y duras leyes de la necesidad, y a las reglas de la religión que profesamos, que nos obligan a no exponer sin fruto los templos, las honras, y generalmente toda, a la mayor y más lamentable desgracia.
Consecuencia de innovaciones poco atinadas o efectos de vicios y pasiones, resultado de sucesos fatales u obra de la imprevisión y el abandono, el hecho es que no sería ya temeridad decir, dando a las frases una acepción general y sin referirlas a hombres ni a partidos determinados: falta gobierno, no tenemos administración.
dama rusa de quien trata este relato, y cuyo diario he anotado, y cuyo début tuvo lugar en una sociedad del todo corrupta, cuyas costumbres y ejemplos habrían sido peligrosos por sí solos, aunque no hubiesen estado ya en la joven esos fatales gérmenes de carácter y temperamento que por sí solos la habrían llevado a una vida impura, aun sin el estímulo del ejemplo circundante.
A través de las páginas fatales de la Historia, nuestra tierra está hecha de vigor y de gloria, nuestra tierra está hecha para la Humanidad.
Y ya sabe que me dio excelente resultado... Hasta que yo lié el petate no le ocurrió nada de malo a mi reinecita... Fatales tiempos han sobrevenido para todos.
Hay muy poca educación y mucha despreocupación. Pero, así y todo, veo cosas bien bonitas en estos tiempos tan fatales. Mira tú que se ha progresado.
Al lado de estos, al parecer, fatales caracteres manos crispadas por nerviosas convulsiones amontonaban puñados de oro, que desaparecían y se renovaban al fatídico caer de los dados, entre aclamaciones y blasfemias.
Todo lo demás es precario. Todo puede tener fatales consecuencias. Quito ha dado ya un funesto ejemplo, y son incalculables los males que se pueden seguir, si no hay, un pronto y eficaz remedio.
El2 silencio que sucedió al ruido fatídico de su caída, se los hizo abrir de nuevo. Los mismos dos fatales puntos negros se destacaban en la blanca superficie del marfil.
No puede ser hoy día buen español el que mire con pesar el comercio de la Gran Bretaña: recuérdense aquellos fatales momentos, en que desquiciada nuestra monarquía, no encontraba en sí misma recursos que anticipadamente había arruinado un astuto enemigo.
Hubo frailes muertos, muchachos ahogados, mujeres con soponcio, populacho aporreado, perros despanzurrados y, en fin, todos los accidentes fatales anexos a desbarajuste tal.