fatigado


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  • adjetivo

Sinónimos para fatigado

Sinónimos para fatigado

cansado

Ejemplos ?
No te es lícito llorar con demasía; y no es esto sólo lo que te es lícito, pues aun no lo es el extender el sueño a una mínima parte del día, ni lo es el huir de la muchedumbre de los negocios retirándote al ocio de tu jardín ni el recrear con algún voluntario paseo el cuerpo fatigado con la asistencia del trabajoso oficio, ni alentar el ánimo con la variedad de espectáculos ni disponer el día a tu albedrío.
Cuando se han fatigado con vino y orgías, cuando ya la noche se les acaba el pleno de la diversión, cuando ya los placeres, metidos en el cuerpo con más cantidad de la que cabe en su pobreza, les comienzan a supurar, entonces los malditos se exclaman como aquél verso de Virgilio: (Hablaba de la última noche antes del saqueo de Troya) Todas las noches de los lujuriosos se pasan entre falsas delectaciones, y cada una como si fuese la última; pero aquella alegría que corresponde a los dioses y a sus seguidores, no sufre interrupción ni acabamiento.
Y dicho esto, sílaba por sílaba, suspiró profundamente, como muy fatigado de haber hablado tanto, y comenzó a roncar de un modo sordo, cual si agonizase.
A uno desampara la vida en el medio curso, a otro en la misma entrada, a otro fatigado en extrema esclavitud y deseoso de salir de ella apenas le deja.
¿Sería tomarnos excesiva libertad invitarlo a nuestro substancioso fango? De seguro que estará fatigado del viaje. -Lo estoy, en efecto -respondió el recién llegado-.
¡Cuántas veces, a mediodía como ahora, ha cruzado volviendo a casa ese potrero, que era capuera cuando él llegó, y antes había sido monte virgen! Volvía entonces, muy fatigado también, con su machete pendiente de la mano izquierda, a lentos pasos.
Descendió ante mi puerta y me dijo con voz cascada: «¿Dónde está ella, di?» »Me dio vergüenza de decirle: «Ella soy yo, caminante fatigado, ella soy yo.» »Esta noche de abril la lámpara arde en mi alcoba, que la brisa del Sur colma suave.
Aparta, oh fortuna, tus manos de este varón, y no muestres en él tu potencia sino es por la parte que le has de ser provechosa. Permite que él remedie al género humano, que ha mucho tiempo está enfermo y fatigado.
Yo me paseaba bajo los arcos y sin poner atención oía frases desgranadas que apenas bastaban a enterarme: Hablaban en este corro de una monja muy vieja y encamada que había prendido fuego a las cortinas de su lecho, y en aquel otro de una novia muerta en su celda al pie del brasero. Fatigado del paseo bajo los arcos donde el viento metía la lluvia, me dirigí hacia mi estancia.
Él era, sí, por el cruzado embozo asomando el semblante macilento, con ceño torvo y fatigado aliento, cubierta de sudor la osada frente, y empuñando el acero refulgente hasta el torcido gavilán sangriento.
En esta casa y al son de esta música sonora, que en quien la habita supone placer, opulencia y gloria, a lentos pasos un hombre que las desdichas agobian, en el portal penetrando a la cancela se asoma. Fatigado y macilento, envuelve mal su persona en harapos que rechazan hasta el título de ropa.
Casi al concluirse estaba la impresión del tomo tercero, pues lo impreso alcanzó hasta la página 512, cuando, por causa que no nos hemos fatigado en averiguar, hizo el gobierno un auto de fe con los pliegos ya tirados, salvándose de las lla- mas únicamente un ejemplar que conserva Guzmán Blanco, otro que posee el encargado de corregir las pruebas, y dos ejemplares más que existen en poder de literatos venezolanos que, en su impaciencia por leer, consiguieron de la amistad que con el impresor les ligara, que éste les diera un ejemplar de cada pliego, á medida que salían de la prensa.