Ejemplos ?
Entonces lugar daba mesurado a Venus, que a su lado estaba puesta; ella con mano presta y abundante néctar sobre’l infante desparcía, mas Febo la desvía d’aquel tierno niño y daba el gobierno a sus hermanas; del cargo están ufanas todas nueve. El tiempo el paso mueve; el niño crece y en tierna edad florece y se levanta como felice planta en buen terreno.
Creed, señora, que imagino que estos tan estraños sucesos han de tener un felice fin: que no han de permitir los cielos que tanta belleza se goce mal y tan honestos pensamientos se malogren.
Si alguno, que la rinde su albedrío, la dice: «Dueño mío, pues llegué a ver tus ojos, fui felice»; no dijera una sierpe lo que dice, respondiendo al que llega como una labradora que es gallega.
Ma se fortuna a la tua pace amica Te desató con poderosa mano D'il duro laccio, e servitute antica; Y sin tener mas guerra alegre y sano Godi l' amata libertà, e riprendi El tiempo y el trabajo puesto en vano. Felice, almo pastore, in mano prendi La dulce lyra, y con voz blanda y pura Onde mill alme á riverirti incendi: Canta el reposo, y canta la dulzura.
NIÑO 3º--¡Se registrará Hasta el fondo del abismo! Marchemos, marchemos, Marchemos sin tardanza: ¡Felice nuestra holganza! ¡María colmará!
esde el suelo fatal de su destierro tu triste amigo, Emilia deliciosa, te dirige su voz; su voz que un día en los campos de Cuba florecientes virtud, amor y plácida esperanza cantó felice, de tu bello labio mereciendo sonrisa aprobadora, que satisfizo su ambición.
En los lazos de himeneo a unirse dichosos iban, con el aplauso felice de sus contentas familias, cuando se alzó tronadora la borrasca embravecida, que, ¡infelices!, confundiolos del infortunio en la sima.
Doce veces la tierra en su carrera midió el sol, cuando el fin de tus pesares sonó, Damón, en el reloj sagrado, y el amor te dio fuego que te abrase. Felice tú que adoras a quien ama, que sientes los latidos de quien late, que recoges sus lloros en tus labios, y suspiras tal vez por leves males.
No hay águila, ni ninguna otra ave de rapiña, que más presto se abalance a la presa que se le ofrece, que nosotros nos abalanzamos a las ocasiones que algún interés nos señalen; y, finalmente, tenemos muchas habilidades que felice fin nos prometen; porque en la cárcel cantamos, en el potro callamos, de día trabajamos y de noche hurtamos; o, por mejor decir, avisamos que nadie viva descuidado de mirar dónde pone su hacienda.
En el camino supieron don Rafael y Marco Antonio la causa de aquella pendencia, que fue que el padre de Teodosia y el de Leocadia habían desafiado al padre de Marco Antonio, en razón de que él había sido sabidor de los engaños de su hijo; y, habiendo venido los dos y hallándole solo, no quisieron combatirse con alguna ventaja, sino uno a uno, como caballeros, cuya pendencia parara en la muerte de uno o en la de entrambos si ellos no hubieran llegado. Dieron gracias a Dios los cuatro peregrinos del suceso felice.
Todo desapareció, cambió la suerte voces alegres en silencio mudo; mas aun el tiempo da en estos despojos espectáculos fieros a los ojos, y miran tan confusos lo presente, que voces de dolor el alma siente, Aquí nació aquel rayo de la guerra, gran padre de la patria, honor de España, pío, felice, triunfador Trajano, ante quien muda se postró la tierra que ve del sol la cuna y la que baña el mar, también vencido, gaditano.
Oh, heroico jefe de mi patria amada, corónete el laurel que te es debido por la secunda vez: goza felice, de un triunfo, que tu nombre hasta el Olimpo levantará para inmortal memoria.