Ejemplos ?
Entonces Doña Zorra comenzó muy ufana la descripción de su nene: -Mi hijito es blanco, blanco, blanco, como la nieve de los volcanes; su hociquito es resplandeciente como el ámbar y sus ojitos, tal cual el cielo despejado de invierno, son azules, azules, que digo azules, ¡azulísimos! El terciopelo es poco con lo sonrosado de su piel y la felpa más fina resulta insignificante en relación con su graciosa colita.
-Pos mira, ya que me tomas por loro, te voy a repetir lo que esta mañana dijo en mi tienda una persona que es de tu gusto desde el tacón al pelo, una presonita que a valerte a ti, la tendrías engarzá en oro de ley y corgaíta al cuello con una felpa granate.
Se declara por necio con felpa y papagayo al que tirando de la gravedad como el zapatero del cordobán, habla en tono tan bajo y pausado y a lo ministro que parece saludador de cuya presencia en vez de despacho y alivio sacáis confusión y el andar buscando retazos de razones perfectas unas con otra con más sentidos y dificultades que un algebrista güesos de pierna o brazo quebrado y otros mil géneros de necedades que por diferentes modos se trae entre manos advertencias y groserías, hijos, nietos y biznietos y descendientes de los monstruos atrás referidos, tan fáciles de conocer como difíciles de entender ni enmendar, cuya nota y conocimiento queda al diestro lector.
o no trocaría, esclava, mi tez por tu tez morena, ni tus ojos de acebache Con mis ojos de Gazela, Ni los blondos rizos mios Por tu negra cabellera, Ni mis ricos borceguies por tu menuda chinela, Ni las decenas de aljófar con que tu cuello rodeas Por las sartas con que el mio Cubren de coral y perlas: No trocaria, cristiana, por tus límpidas vidrieras mis celosias cerradas y mis ventanas estrechas, mi harem por tu rica alcázar, mis torres por tus almenas; por tus sillones dorados mis cojines de oro y felpa...
Lo positivo es que el de los azotes, viendo que llevaba dos años de litigio y que era cuestión de empezar de nuevo a gastar papel sobado, se avino a una transacción y a quedarse con la felpa a cambio de peluconas.
El de los pantalones de color de canela, como el Quin llamaba para sus adentros al provinciano de barba rala, se sentaba en un banco de felpa y allí se estaba las horas muertas, como podía estar un saco, para los efectos del caso que le hacían.
El uniforme federal consistia en la chaqueta Rosas había declarado la guerra al frac y levita por salvages unitarios. sombrero de felpa y penacho punzó, con el chaleco federal.
Vestía esa noche de pantalon azul de paño, franja punzó chaqueta de paño de grana, distinguiéndose en el cuello una palma bordada de oro, sombrero de felpa negro, y un poncho de paño azul forrado de otro de grana le cubria todo el cuerpo.
Cuando por la ley de la inercia el público seguía aplaudiendo y llamando al poeta, Comella salía a los pasillos. La felpa del sombrero, que él se había puesto al revés, estaba erizada como símbolo del entusiasmo y del cabello de Remigio.
Detrás de las mesitas no solía haber gente joven; la mayoría eran solterones, los cuales no creáis que fueran con peluca o gorro de dormir, pantalón de felpa, y chaleco y chaqueta abrochados hasta el cuello, no; aunque ésta era, en efecto, la indumentaria del bisabuelo de nuestro bisabuelo, y así lo vemos retratado.
Dentro, en platos primorosos, se brindaban frutas, nísperos de oro, pavías de felpa rosa, naranjitas bruñidas, guanteadas por su flexible piel.
Ese ojo avizor y esa mano oculta, ¿son una farsa para distraer nuestra atención y entretenernos el hambre, o son los gritos de vuestra conciencia, o un aviso misterioso de alguna felpa que os esté decretada?