festín


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  • sustantivo

Sinónimos para festín

banquete

Ejemplos ?
Bebed mi sangre, ¡insensatos!, y llevad mi corazón a vuestros hijos hambrientos para que lo devoren, porque vuestros amos no les arrojarán ni un hueso de su festín.
Sólo estas tres fracciones del pueblo estaban en la ciudad llamada Izmachi. Allí comenzó también la comida, el festín para sus hijas, cuando éstas se casaban.
Cuando iba a la floresta, junto al corzo o jabalí herido y sangriento, hacía improvisar a sus profesores de retórica canciones alusivas; los criados llenaban las copas del vino de oro que hierve, y las mujeres batían palmas con movimientos rítmicos y gallardos. Era un rey sol, en su Babilonia llena de músicas, de carcajadas y de ruido de festín.
75 Pues se cuenta que otrora, por una cruel peste obligada de la muerte de Androgeón los castigos a expiar, unos elegidos jóvenes a la vez, y la honra de las doncellas, la Cecropia había solido dar de festín al Minotauro.
Con suave canto arrulláronle de su ablución el sosiego, y acompañáronle luego a un oloroso jardín; donde mostrando su huésped cuánto agradarle desea, previno, a usanza europea, un opíparo festín.
Para ti son los Apolos rubios y luminosos, las Minervas severas y soberanas. Tú, como un mago, conviertes la roca en simulacro y el colmillo del elefante en copa del festín.
Cuando el cercano día comenzó a blanquear las altas copas de los enebros, humeaban aún los calcinados escombros de las desplomadas torres; y a través de sus anchas brechas, chispeando al herirla la luz, y colgada de uno de los negros pilares de la sala del festín, era fácil divisar la armadura del temido jefe, cuyo cadáver, cubierto de sangre y de polvo, yacía entre los desgarrados tapices y las calientes cenizas, confundido con los de sus oscuros compañeros.
De buena gana acusaría a Homero no sólo de no haber modificado este proverbio, sino de haberse burlado de él, cuando después de habernos mostrado a Agamenón como un gran guerrero y a Menelao como un combatiente de poco empuje, le hace ir al festín de Agamenón sin estar invitado, es decir, un inferior a la mesa de un superior que está por encima de él.
He visto tu buena voluntad y es suficiente. El domingo próximo vendrás conmigo al festín celestial. El sacerdote pensó que le ordenaba Dios dar la comunión al pobre niño y le preparó para aquel gran día.
El niño asistió el domingo a los oficios divinos, pero en el momento de la comunión le llamó Dios al Paraíso y le sentó a su lado en el festín celestial.
Jamás pensó que las flores que sus jardines criaran, los salones perfumaran preparados al festín; jamás pensó que las noches que ella pasaba en su lecho, tuvieran bajo otro techo más delicioso, otro fin.
Siempre, ¡oh Angel!, la memoria de aquellos serenos días embellecerá las mías recordando tu jardín, más bello con el silencio de su soledad tranquila, que el gran salón que vacila con el rumor del festín.