fetichismo


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  • sustantivo

Sinónimos para fetichismo

idolatría

Sinónimos

Ejemplos ?
Prácticas sexuales no convencionales: BDSM, Fetichismo sexual, etc; que no incluyan contacto con los fluidos corporales de la(s) pareja(s).
Si los liberales ilustrados se preocuparon sobre todo de hasta qué punto las nuevas repúblicas debían adoptar los modelos institucionales norteamericano o europeos, lo cual inauguró toda una era de disputas constitucionales (el llamado “fetichismo constitucional”), a partir de 1830 la cuestión empezó a plantearse desde una óptica distinta: el problema sería ahora sí la cultura y pensamiento, las soluciones y criterios de Europa y Estados Unidos, funcionaban o no en el ámbito americano, en qué sentido eran útiles o inútiles en las tareas de la organización nacional.
Para facilitar una visión rápida de lo que puede calificarse como panorama general del liberalismo latinoamericano en el siglo XIX, y sin ignorar el desfase histórico e ideológico que se observa en el caso de algunos países y figuras individuales, como sucedió con la tardía maduración del pensamiento liberal en Bolivia y Ecuador (Montalvo), incluimos el siguiente esquema: Liberalismo ilustrado (1810-1830) criollo-terrateniente contractualismo (Rousseau) (fetichismo constitucional) optimismo histórico Liberalismo romántico (1830-1850) pequeño burgués realismo social solidarismo ético rasgos utópicos Liberalismo maduro (1850-1870-80) burgués-democrático realismo social plenamente identificado con el mito liberal.
Tengo uno sólo para hablarle al ayudante y nada más. Creo que, de nuevo, hay un cierto fetichismo respecto al poder. Bueno, yo normalmente hablo no del poder, sino de la responsabilidad.
Conocía al público mejor que nadie; sabía que era un ídolo de barrio... y le temía con un fetichismo artístico inexplicable. No era Suárez de los que creen que cuarenta o cuatro mil necios sumados pueden dar de sí una suma de buen criterio; despreciaba en sus adentros, como nadie, la opinión vulgar; pero creía que al teatro se va a gustar al público, sea como sea.
Él lo creía todo, y aun llegó, por una propensión común a los de su laya, a creer más de lo conveniente, inclinándole al fetichismo disfrazado y a las más claras supersticiones.
"... España padece el fetichismo de la turbamulta, que no es el pueblo, sino que es la contrafigura caricaturesca del pueblo. Son muchos los que con énfasis salen por ahí gritando: '¡Somos los más!' Grito de tribu —pienso yo—; porque el de la civilización sólo daría derecho al énfasis cuando se pudiera gritar: '¡Somos los mejores!", y los mejores, casi siempre, son los menos.
Había llegado el momento de echar el fetichismo legalista por la borda; el momento de llamar a retiro a los militares conspiradores; de destituir al Contralor General de la República; de intervenir la Corte Suprema de Justicia y el Poder Judicial; de incautarse El Mercurio y toda la jauría periodística contrarrevolucionaria...".
Es así como la locura colectiva e histórica que se llama religión se ha desarrollado desde el fetichismo, pasando por todos los grados del politeísmo, basta el monoteísmo cristiano.
Pero esta visión está sometida a la exigencia de habitar una época en que la velocidad y el ";fetichismo de la mercancía"; han creado una tiránica unidad falsa que tiende a difuminar toda diversidad cultural e individual, de tal manera que ";cualquier lugar vale tanto como cualquier otro";.
No obstante los citados hechos y muchos más que pudiéramos agregar, es tan poderoso el fetichismo gubernamental, tan honda la superstición legislativa, tan arraigada la fe en las santas omniscientes mayorías, que se continuará afirmando enfáticamente la ridiculez de un pretendido retroceso, de una vuelta absurda al barbarismo en lo que tiene de más repugnante por la animalidad originaria de la especie humana.
Comenzando por el fetichismo, se busca y se adora a sí misma, tan pronto en una piedra, como en un trozo de madera, o en un trapo.