fieramente


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Sinónimos para fieramente

atrozmente

Sinónimos

  • atrozmente
  • bárbaramente
  • bestialmente
  • bravamente
  • brutalmente
  • cruelmente
  • ferozmente
  • inhumanamente
  • salvajemente
Ejemplos ?
Maltrecho y exhausto se apoyó sobre su rifle, mientras tendía fieramente el puño curtido contra la silenciosa ciudad extendida a sus pies.
El ideal conquista sus prosélitos entre los corazones limpios, y la justicia elige por sacerdotizas a las heroínas que adoran el martirio; las irresistibles seducciones del peligro tienen el mismo atrayente imán para todos los espíritus grandes, por eso, cuando el odio de los déspotas nos acomete más fieramente, el número de las arrogantes y animosas luchadoras se multiplica.
Por fin, aprovechando una gran ola que se retiraba, miró a los que sujetaban la cuerda, para que la largasen, y se precipitó en el agua; en un momento se puso a luchar fieramente, subiendo con las colinas, bajando con los valles, perdido en la espuma y arrastrado a tierra por la resaca.
Otro, lucía brodequines dorados, traje de seda y valiosos adornos, una cabellera postiza cargaba su cabeza, y su paso era majestuoso; parecía una mujer. Otro, calzado con botines, fieramente armado con un lazo, el casco y la espada, parecía salir del circo de gladiadores.
Cuál fue la victoria de Sila, que fue la que vengó la crueldad de Mario La victoria de Sila, que siguió luego (la que, en efecto, vengó la crueldad pasada a fuerza de mucha sangre de los ciudadanos, con cuyo derramamiento y a cuya costa se había conseguido terminada ya la guerra, permaneciendo todavía las enemistades), ejecutó aún más fieramente su rigor en la paz.
Cuando fué consumada la invasión peruana y nuestro territorio quedó a merced a las hordas destructoras de todos los principios reguladores de la armonía continental, algunos militares pundonorosos, solidarizándose con los sentimientos de dolor que golpeaba diariamente el espíritu nacional en ese año trágico, en un arranque de fervor y airadas protestas castigaron fieramente la deslealtad y traición peruana en los históricos sitios de Porotillos, Panupali y Platanillos.
El vagón se deslizó y luego se detuvo, al segundo silbido del guardatren, arrancó el convoy, y éste entró rechinando fieramente en los entrerrieles que chocaban férreamente al ser apartados por el filo de las ruedas.
Ningún rey hay comparable a un gallo. Si se pasea fieramente en medio de su pueblo, no es por vanidad. Si el enemigo se acerca no da orden a sus súbditos para que vayan a dejarse matar por él en virtud de su cierta ciencia y plena potestad: él mismo sale en persona; coloca detrás sus gallinas, y combate hasta la muerte.
En todo terrorista hay impotencia política e incapacidad organizadora; en todo terrorista existe el deseo de hacer una revolución solitaria, sin que le importe el consentimiento de las mayorías; en todo terrorista hay un maniático creyente en su absoluto, que intenta fieramente imponerlo a sus semejantes; en todo terrorista se da un envanecido, que considera que él y sólo él siempre tiene la razón y considera que los que piensan distinto a él están con la sinrazón.
Hay que decir que, a pesar de todo, hizo cuanto pudo por arruinarnos; porque semana tras semana, y después, mes tras mes, continuó bajo nuestro techo, aunque desde hacía mucho ya su dinero se había gastado; y, cuando mi padre reunía el valor preciso para conminarle a que nos diera más, el capitán soltaba un bufido que no parecía humano y clavaba los ojos en mi padre tan fieramente, que el pobre, aterrado, salía a escape de la estancia.
Otra lección y otro ejemplo da el libro, en este tiempo de hipertrofia política: ¡hay modo de servir al deber nacional y, por nacional, juntamente humano, fuera de los Parlamentos, de las secretarias de Estado, y hasta de los gobiernos de provincia! Cierto; el modo como sirve fieramente a su patria esa universidad, no es, ni con mucho, tan aparente y vistoso.
En este lugar me recuerdo yo haber escapado de un grandísimo peligro de muerte, el cual fue éste: un labrador de allí envió en presente al señor de aquella casa un cuarto de ciervo muy grande y grueso, el cual recibió el cocinero y lo colgó negligentemente tras la puerta de la cocina, no muy alto del suelo; un lebrel que allí estaba, sin que nadie lo viese, alcanzolo, y alegre con su presa, prestamente desapareció delante los ojos de los que allí estaban; el cocinero, cuando conoció su daño y la gran negligencia en que había caído, llorando muy fieramente...