Ejemplos ?
El buen Reinaldo, que abatir en tierra siempre intenta al más fiero y menos tardo, con el rey Agramante al punto cierra, que juzga ser más fiero y más gallardo (pues más que mil hacía el solo guerra), y encima se le arroja con Bayardo: lo topa a un tiempo y hiere de costado, de suerte que del bruto lo echa al prado.
60 ¿Acaso a ti una leona en los montes libistinos, o Escila ladrando por la más baja parte de sus ingles, de tan mente dura te engendró y agresiva, que de un suplicante la voz en su postrero lance despreciada tuvieras, ah tú, demasiado fiero corazón?
Grifón, que al lado estaba, con denuedo de obra y voz lo instó a que viniese contra un bravo rival que a él se aproxima como el perro del lobo se echa encima; que lo persigue a diez pasos o veinte. después se para, y ladra mientras mira cómo hace rechinar el fiero diente, y cómo fuego de sus ojos tira.
Piensa Grifón al ver cómo no basta para hacerlo caer golpe tan fiero: «Lo que no pudo hacer golpe de asta, lo hará con cinco o seis pronto el acero.» Como del cielo cae lluvia nefasta, sobre la sien caer le hace el primero, y luego otro, y otro al punto luego, hasta que cae al fin privado y ciego.
Perezoso, con vacilante languidez, sus ojos el sopor les cubre: se marcha, en la quietud muelle, el rábido furor de su ánimo, pero cuando, de cara áurea, el Sol con sus radiantes ojos lustró el éter blanco, los suelos duros, el mar fiero, 40 y expulsó de la noche las sombras con sus vivos corceles, entonces el Sueño, de la despierta Atis huyendo, rápido se marcha; trepidante su seno, lo recibe la diosa Pasitea.
El fiero por su parte, a sí mismo, arrebatador, exhortándose, se incita en su ánimo, 85 avanza, brama, rompe brozas con pie errante.
-¡Ah, no…?- trémulo de furia, el chapulín le dio un bofetón en la nariz al fiero carnicero y le gritó con su vocecilla intermitente: -Pues te declaro la guerra.- concluyó.
—¡Vivir, tonto!—murmuró—. ¡Vivir para querernos mucho! El la envolvía en una mirada ávida, con fiero egoísmo masculino. —Sí; vivir contigo...
(152) Pero sobre todos uno, Gallardo Alcides frances Luchó una vez contra tres Y no le rindió ninguno. Mozo era de sangre noble Chico de cuerpo, mas fiero, Como los vientos ligero, Y robusto como un roble.
Y aunque cortés y cumplido, En su fortuna fiado Jamás respetó sagrado De padre ni de marido. Hipócrita mas que fiero, Con una segura táctica, Los medios ponia en práctica Mas infalibles primero.
Y ya olvidado el camino, Sin ver si pierde ó si avanza, Seguia huyendo sin tino, Luchando sin esperanza Contra su fiero destino, Cuando á la fin de la vega La triste sin poder mas Al agua lanzóse ciega; Y el hombre, que á tiempo llega, Lanzóse al agua detrás.
(47) Hendia el raudal rugiente La cierva con fuerza estraña, Y hendia el potro valiente La arrebatada corriente Trás la medrosa alimaña. Mas ya la infeliz vencida Del agua al impulso fiero, Dejóse desfallecida, Y al cabo rindió la vida A manos del caballero.