flamenco


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Sinónimos para flamenco

picaza marina

Sinónimos

  • picaza marina

achulado

ponerse flamenco

Sinónimos

Sinónimos para flamenco

facón

Sinónimos

Ejemplos ?
Sobre el rojo de la pared, cubierta con opaco tapiz de lana, brillaban las cinceladuras de los puños y el acero terso de las hojas de dos espadas cruzadas en panoplia sobre una rodela, y destacándose del fondo oscuro del lienzo, limitado por el oro de un marco florentino, sonreía con expresión bonachona, la cabeza de un burgomaestre flamenco, copiada de Rembrandt.
El Prior volvió a arrodillarse sin hacerle caso. - ¡Vengo en nombre del Rey! -gritó el soberbio y mimado flamenco. - ¿Qué más queréis, hermano mío?
Francisco de Quevedo Villegas, caballero de la Orden de Santiago; y reconozco en él muy útiles advertimientos políticos para ejemplo y escarmiento, tanto que se conoce en ellos más intención de aprovechar a otros que ambición de alabanza propia. El estilo es el que en tantas obras suyas hemos leído, traducidas en los idiomas italiano, inglés, flamenco, francés y latino.
Hace muchísimos años, cuando el Poder español pesaba aún sobre las demás naciones europeas, el sombrero chambergo se hallaba en toda la integridad de sus formas; mas apenas empezó aquél a decaer, y en razón inversa, estiró la copa y encogió las alas; y siempre bajando el uno y disfrazándose el otro, llegó España al penúltimo escalón de la importancia, y el glorioso flamenco a perderse en un laberinto de formas y de ideas.
El pretexto inmediato, como de costumbre, fue suministrado por la camarilla que, bajo los auspicios del virrey, cardenal Adriano, un flamenco, exasperó a los castellanos por su rapaz insolencia, por la venta de los cargos públicos al mejor postor y por el tráfico abierto de las sentencias judiciales.
Vestía faldellín listado de angaripola de Holanda, medias color carne de doncella, zapatitos negros con lentejuelas de plata y camisolín de hilo flamenco con randas de la costa abajo, dejando adivinar por entre el descote un par de prominencias de caramelo coralino.
Tú no sufriste ni lloraste nunca: Tu vida, solo ha sido una alborada Teñida, cual las plumas de un flamenco, Por una luz dulcísima y rosada.
?Puede ser: Pero, amigazo, confiese Que a usté tamién lo enternece El llanto de una mujer. Cuando a usté un hombre lo ofiende, Ya sin mirar para atrás, Pela el flamenco y ¡sas!
Es de baja estatura; gordo y rollizo como un flamenco; dos ojos pequeñitos y alegres; boca risueña; dos hoyitos en las mejillas, blancas y sonrosadas como las de una dama; un par de chuletas negras y rizadas; el pelo, corto y áspero, pero muy cuidado y recogido hacia el cogote; la frente, angosta; el tórax y el abdomen, como los de un bolsista, anchos y prominentes; el chaleco, muy abierto; la camisa, muy blanca; las solapas del gabán, hacia la espalda.
As bolas eran erizos vivos, los mazos eran flamencos vivos, y los soldados tenían que doblarse y ponerse a cuatro patas para formar los aros. La dificultad más grave con que Alicia se encontró al principio fue manejar a su flamenco.
Logró dominar al pajarraco metiéndoselo debajo del brazo, con las patas colgando detrás, pero casi siempre, cuando había logrado enderezarle el largo cuello y estaba a punto de darle un buen golpe al erizo con la cabeza del flamenco, éste torcía el cuello y la miraba derechamente a los ojos con tanta extrañeza, que Alicia no podía contener la risa.
Todas estas pequeñas muestras de habilidad parecen carecer de importancia, pero cuando se traduce el amor al flamenco o al holandés, se expresa entonces la elocuencia misma.