francachela


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  • sustantivo

Sinónimos para francachela

cuchipanda

Ejemplos ?
Volvía tarde a su casa, con la cara roja del vino y las risas de la francachela, cuando creía encontrar dormidos a todos, en el apogeo del nocturno conticinio.
Mientras ocurría la anterior escena en la puerta de la botica, García de Paredes y sus convidados corrían la francachela más alegre y desaforada que os podáis figurar.
El zapatero redimido del tirapié, el guardaagujas, el despensero y el cocinero organizaron una francachela monstruosa en el departamento de máquinas.
Pasan carruajes que van de francachela hacia La Cuna de Venus; pasan las murgas de artesanos punteando sus liras, rasgando sus tiples; pasa gente regocijada y bulliciosa; y Tista, en el pretil, apoyado en el rifle.
Sobrevino un atardecer rojo. La banda de malsines continuaba su francachela en el fondo del compartimiento de máquinas. Se habían desnudado por completo; fue menester cerrar con candado la verja que daba entrada al compartimiento para evitar que aquellos salvajes se lanzaran al puente y cometieran desafueros.
Lo ignoro, pero el caso es que estaba de excelente humor. Ocupó la presidencia de la mesa, y allá empezó la francachela. Las puertas fueron cerradas, de modo que nada de fuera pudiese llegar hasta nosotros, ni nada nuestro salir al exterior.
Tú, que le debes tu riqueza toda al suelo a quien ahora le haces cruces, y no adquirida con talento y luces, sino merced a pasajera moda: tú, en quien la voz artista es profanada, porque nunca el fotógrafo fue artista, y siempre que la máquina está lista el sol es el pintor, y tú eres nada: ¿Cómo forjar osaste tal novela, despreciable, ridículo gabacho? Mas sin duda escribístela borracho después de alguna torpe francachela.
Poco después de los hechos de armas, tan desiguales y que enlutan a nuestra querida España, victoriosa hueste de soldados en aventada francachela y grande vicio, llegó a esta aldehuela de Jaén donde, como bien sabe Vd., nada puede ser peor para el pacífico aldeano, que masculla torvo su encono por la invasión, que le frustren un domingo de corrida.
No hubo garito de que no fuese parroquiano, ni hembra de tumbo y trueno con quien no se tratase tú por tú. Fernando era lo que se llama un pie útil para una francachela.
Después de una francachela que dura todo un día, amanece un jueves sin ningún dólar en los bolsillos y siendo, para su horror, dueño de un circo, a cuyos animales debe alimentar.
Paz); “Nosotros desde el valle de Punilla” (La Falda); “La cajonera” (General Belgrano); Revista del Círculo Literario Bartolomé Mitre (Azul); “Francachela, Coyhaique, Chile; “Alhucema”, Alboloque, Granada, España; “Manxa”, Ciudad Real, España; “La pájara pinta”, Madrid, España; “Carta lírica”, Miami, Estados Unidos; “La tinaja”, José C.