funerario


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  • adjetivo

Sinónimos para funerario

fúnebre

Ejemplos ?
Bajó rápidamente el empinado camino que conduce a los baños, y entrando resuelta al pequeño muelle que queda a la izquierda, se arrojó de cabeza en el abismo. Las olas la envolvieron amorosamente en sábana de espuma y le sirvieron de lecho funerario.
Vamos allá cuando el sol brilla y los árboles están verdes; paseémonos entonces por entre las tumbas, Cada una de ellas es como un libro cerrado con el lomo hacia arriba; puede leerse el título, que dice lo que la obra contiene, y, sin embargo, nada dice; pero yo conozco el intríngulis, lo sé por mi padre y por mí mismo. Lo tengo en mi libro funerario, un libro que me he compuesto yo mismo para mi servicio y gusto.
Cuando al venir a tu casa por el cementerio paso, siempre me asalta al acaso algún recuerdo que abrasa. Mas luego que lejos estoy de aquel lugar funerario, con pensamiento más vario a ti acercándome voy.
Me detienes seguro meditando desde el tranquilo y sosegado encierro, en esas que me están hoy aguardando rudas cadenas de pesado hierro: en el arma homicida que el sicario al preparar se inmuta y amancilla, y en las luces de aspecto funerario que pálidas alumbran la capilla...
Inmensa noche te cubría en torno, horrenda noche, donde su luz negaba la menor estrella, noche que sólo se igualara a aquella que lo más hondo de tu abismo esconde: y en su negro silencio funerario, con el bramido de tus ondas bravas y ronca voz del huracán, cantabas tu triunfo solitario.
Yo voy allí con frecuencia; cuando alguno de mis amigos, o de mis no amigos se pasa de la raya conmigo, me voy allí, busco un buen trozo de césped y se lo consagro, a él o a ella, a quien sea que quiero enterrar, y lo entierro enseguida; y allí se están muertitos e impotentes hasta que resucitan, nuevitos y mejores. Su vida y sus acciones, miradas desde mi atalaya, las escribo en mi libro funerario.
En cuanto a las trompetas halladas en las tumbas de la costa, pertenecían a uno de los tributos de los señores yungas. Con frecuencia se encuentran quebradas ya que su destrucción forma parte del ritual funerario.
A Homo heidelbergensis se le adjudican los primeros comportamientos de tipo simbólico del género Homo: la acumulación de individuos de la Sima de los Huesos es interpretada como un acto funerario y la posible figurita femenina de Berejat Ram (Israel) es considerada por algunos como un prototipo de las Venus paleolíticas.
El cambio en el modelo funerario no se produjo de repente ni fue uniforme ni siquiera en Europa Central, sino que fue algo paulatino.
Se caracterizó por un nuevo rito funerario: la incineración del cadáver y la deposición de sus cenizas en urnas de cerámica, las cuales se enterraban en un hoyo practicado en la tierra, formando extensas necrópolis.
En aquella época, los faraones hacían construir, además de su tumba, un templo funerario algo alejado de ésta, que sirviera a un mismo tiempo para proteger y recordar al difunto.
De hecho, en algunas regiones el cambio en el comportamiento funerario fue el único cambio que se produjo, apareciendo una clara continuidad con las estrategias económicas y sociales anteriores.