Ejemplos ?
Allí del galán Tenorio la deslumbrada pupila desmenuzando vacila tanta opulencia oriental, y el agua, la luz, las flores, los naturales primores compiten con los mayores de el oro, el jaspe y coral.
Entró do estaba el convite gentil el recién venido; hizo gracia con el morado sombrero, y atrevido en denodado ademán a doña Blanca se fué; y después de haber pedido su venia, ante ella galán quedó en pie.
Poseída por un temperamento como el suyo, la jovencita no pudo resistirse, aunque tampoco lo intentó, a su apuesto galán, y por ende no sólo fue en sus habitaciones, sino en su propia cama y en sus brazos donde satisfizo sus fervientes instintos y los del ardiente amante.
A galán marrullero, que pasaba meses y meses en chafaldi- tas y ciquiricatas tenaces, pero insustanciales, con una chica, lo asaltaba de improviso la madre de ella con estas palabras: —Oiga usted, mi amigo, todo está muy bueno; pero mi hija no tiene tiempo que perder, ni yo aspiro á catedrática en echa- corvería.
140 Tras mí, como sabes, vino amante y fino don Juan, quitándose de galán lo que se añade de fino, sin dejar a qué aspirar a la ley del albedrío, porque si él es ya tan mío ¿qué tengo que desear?
90 como en depósito, a ella me la entregasen a mí, y que luego al apartarse, como que acaso ellos van descuidados, al galán den lugar para escaparse, con lo cual claro es arguye que él se valdrá de los pies huyendo, pues piensa que es la justicia de quien huye; ........
Seguimos andando en silencio. Yo, sin querer, recordaba tiempos mejores, aquellos tiempos cuando fuí galán y poeta. Los días lejanos florecían en mi memoria con el encanto de un cuento casi olvidado que trae aroma de rosas marchitas y una vieja armonía de versos: ¡Ay, eran las rosas y los versos de aquel buen tiempo, cuando mi bella aún era bailarina!
Adoraba el buen don Gil en su hijo, y era don Juan el mancebo más galán, más generoso y gentil que en Palencia se encontraba; siempre de amigos cercado, siempre de ellos festejado, puesto que él siempre pagaba.
En aquel mismo aposento De la casa de Sirena En que trabó don Gonzalo Con don Juan una pendencia, Tienen ahora trabada Plática amorosa y tierna La ambiciosa bailarina Y don Lope de Aguilera. Ya sabes, lector discreto, De muy atrás quién es ella, Voy, pues, a darte noticias Del galán que hoy la corteja.
Iba, pues, todos los días en auge, con sus extrañas y turbulentas hazañas hechas en las cercanías. Pues, aunque áspero de genio e indolente, el tal don Juan era mozo muy galán y de ventajado ingenio.
-Pues dale al rey muchas gracias, Que yo no quiero de reyes Mas que los bustos que corren En sus monedas. -No intente, Señor galán, resistirse, Que en sangre teñidas tiene Las manos, y de un tal Bustos He sido yo algo pariente.
Yo por servirla no más y por velar su deshonra, estoy prendiendo mi honra en un cabello quizás. Y por contentar su afán presto, protegiendo a ese hombre, con mi aposento mi nombre, y corre por mi galán.