gobernar

(redireccionado de gobernó)
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  • all
  • verbo
  • locución

Sinónimos para gobernar

dirigir

Sinónimos

gobernárselas

Sinónimos

  • desenredarse
  • desenvolverse
  • componérselas
  • entendérselas
  • manejarse

Sinónimos para gobernar

Ejemplos ?
Entre la infinidad de logros de su gobierno que debe exponerse, está el establecimiento del Servicio Militar Nacional, que ayudó a la integración juvenil; la campaña de alfabetización que abatió sensiblemente el número de iletrados y la creación del Instituto Mexicano del Seguro Social, conquista revolucionaria ejemplar en beneficio de las clases populares de nuestra sociedad. Avila Camacho gobernó en la época azarosa de la Segunda Guerra Mundial.
Pese a haberse suspendido las garantías individuales por el "estado de guerra", jamás hubo el menor abuso. Avila Camacho gobernó con ética y apegaba sus actos tanto a la ley, como a su conciencia.
El sitio de Escuque, sobre las riberas del río Motatán, fue el que pareció mejor a Paredes para echar en 1556 los cimientos a una población, que llamó Trujillo, en obsequio de su patria, en Extremadura, y que hubiera tardado poco en llegar al rango de ciudad si los indios, exasperados con la conducta que observaron los españoles en una corta ausencia que tuvo que hacer Paredes no hubieran interrumpido por una parte sus progresos; y no hubiese, por otra, impedido a éste de continuarlos la violencia con que Gutiérrez de la Peña lo tuvo despojado de aquella conquista mientras gobernó la provincia por comisión de la Audiencia de Santo Domingo.
Sólo el antiguo régimen, el porfirismo, gobernó prácticamente como una generación cerrada, contenida en sí misma, cortando la movilidad política, estacionando generaciones, lo que bien pudo haber sido una de las causas de su estrepitosa caída.
En este lapso de tiempo fué hecho por Su Majestad caballero de la Orden de Carlos III, camarista del Consejo de Indias y marqpiés de San Juan NefK)muceno, amén de que á la muerte del virrey inglés, acaecida en Marzo de 1801, Arredondo, como presidente de la Real Audiencia, gobernó el Perú hasta Noviembre del mismo año, en que llegó el nuevo virrey Aviles.
Para hacer pendant con él relato que usted reproduce del levantisco de Belmonte Bermúdez, vea lo que de otros dos le- vantiscos refiere un historiador:— «Cuéntase del segundo virrey del Perú, don Antonio de Mendoza, marqués de Mondéjar, que í gobernó desde Septiembre de 1551 hasta Julio de 1552 en que falleció, que habiendo un capitán acusado á dos españoles de levantiscos por vivir entre indios, alimentándose de la caza y elaborando pólvora, dijo el virrey:— Esos delitos merecen más í bien gratificación que castigo; porque vivir dos españoles entre 'indios y hacer i ólvora para comer de lo que con sus arcabuces matan, no sé qué delito sea, sino mucha virtud y ejemplo dig- no de imitarse.
Pero de tal modo gobernó los afectos, que ni dejé de hacer cosa de las que deben hacer los buenos hermanos, ni hice alguna que fuese reprensible en un príncipe.» Advierte, Polibio, que el padre de todos es el que te ha referido estos ejemplos, y que él mismo te ha mostrado que para la fortuna no hay cosa sagrada ni reservada, pues se atrevió a sacar entierros de la familia de donde había de sacar dioses.
Avilés gobernó hasta 1806, y en sus cuatro años de mando no llegaron más que tres buques con cargamento de carne humana, porque los sucesos políticos de España paralizaban ese comercio infame.
Vino a París un hombre atrevido y ambicioso, vio que los franceses vivían sin unión, y cuando llegó de ganarles todas las batallas a los enemigos, mandó que lo llamasen emperador, y gobernó a Francia como un tirano.
El señor Ibáñez, designado en elecciones, gobernó menos de cuatro años y renunció, a pesar de tener el respaldo inequívoco de las Fuerzas Armadas, para evitar, como lo dijera, que se derramara sangre de los chilenos.
Los cortesanos se marcharon muy mustios; el príncipe metió en su guarda-ropa el traje que le había dado la mujer de la choza, a la que recompensó con esplendidez; y siempre que se sentía tentado por el orgullo recordaba lo que le había pasado en el bosque, la lucha del mosquito con el águila y las palabras que la mujer le había dicho, con lo cual se le pasaban los deseos de ser vanidoso. Cuando murió el príncipe su padre, él subió al trono, gobernó con mucho acierto y vivió muchos años feliz y dichoso.
Holgose César de ver cortada la cabeza de Pompeyo, y fingió lágrimas; y desquitose la justicia divina desta maldad, con la circunstancia de arrojarle muerto a los pies del bulto del ofendido. Siempre gobernó el mundo el Dios solo verdadero, todo santo, siempre justo.