godo

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Sinónimos para godo

Sinónimos para godo

Ejemplos ?
CAPITULO XXIII De la guerra en que Radagaiso, rey de los godos, que adoraba a los demonios, en un día fue vencido con su poderoso ejército Pero lo que en nuestros tiempos, y hace pocos años, obró Dios con admiración universal y ostentando su infinita misericordia, no sólo no lo refieren con acción de gracias, sino que cuanto es en sí procuran sepultarlo en el olvido, si fuese posible, para que ninguno tenga noticia de ello.
En las proclamas hablábase de los triunfos que en Chile y en Colombia alcanzaban los insurgentes, y una de ellas terminaba con estos versos: Al fin, al fin, va a llegarle a los godos su San Martín.
Los príncipes de Germania, informados de nuestra determinación, acudirán por ventura al socorro de que tiene su origen en la Alemania misma, pues que es constante que Otger Catalón, de Nación Alemana, condujo los catos, Nación también alemana, que se habían establecido en Francia en la provincia de Lemosín, para socorrer en a nuestros godos; y de esta Nación de los catos tomó esta tierra el nombre de .
Cuando los godos asolaron Grecia, todas las bibliotecas salváronse de ser quemadas, porque uno de ellos aconsejó que era preciso y conveniente dejar al enemigo todo aquello que tendiese a distraerlos del ejercicio militar y a divertirlos con ocupaciones inútiles y sedentarias.
Las crónicas nos hablan de la invasión de los iberos, de los celtas, de los fenicios, de los romanos, de los godos, de los árabes, etc., y esto nos hace creer que se ha formado aquí una mescolanza de pueblos diversos, cuando estoy persuadido de que todos esos elementos advenedizos representan junto al fondo primitivo, prehistórico, una proporción mucho menor de lo que nos figuramos, débiles capas de aluvión sobre densa roca viva.
Hijo este «honor» de la Edad Media y de la confluencia de los godos y los árabes, se ha ido comprendiendo y perfeccionando a tal grado, a la par de la civilización, que en el día no hay una sola persona que no tenga su honor a su manera: todo el mundo tiene honor.
-Envíenos usted más bien la bandera de la gobernación para hacerla flamear en esta altura y que nos miren los godos -respondió la señorita Juana B.
De la guerra en que Radagaiso, rey de los godos, que adoraba a los demonios, en un día fue vencido con su poderoso ejército CAPITULO XXIV.
Y así nuestro Paulino, Obispo de Nola, que, de hombre poderoso se hizo voluntariamente pobre cuando los godos destruyeron la ciudad de Nola...
Si lo quiere usted más claro, le escibiré la car- ta de la Libertadora, Por supuesto, que ninguna limeña de mis juveniles tiempos en que ya habían pasado de moda los versitos de la antífona, para ser reemplazados con estos otros: Bolívar fundió á los godos y, desde ese infausto día, por un tirano cjue había sé hicieron tiranos todos; por supuesto, repito, que ninguna había podido leer la carta, que debió ser mucha carta, pues de tanta fama disfrutaba.
"Empero aquella mujer de varonil ánimo, sin espantarse, no cedió al riesgo; mas tres godos, que fueron cabezas de la sedición, los apartó con títulos ilustres y honrosos, y después con varios trabajos los hizo morir." No son forasteras deste tratado las palabras que Plutarco refiere en el libro Scito dictis regum ac imperatorum.
¿Cuántos eran los fenicios que llegaron, con relación a los que aquí vivían? ¿ Cuántos los romanos, los godos, los árabes, y hasta qué punto penetraron en lo íntimo de la raza?