Ejemplos ?
El señor de Seleucia, que era uno que sustentaba aquella empresa armada, en el combate en que trababa a Ombruno lo hirió en el rostro con tan mal lanzada que muerto fue sin gozo de ninguno, pues de alma era por noble reputada, y, sobre la virtud, de cortesía como otro en todo aquel país no había.
Por eso me dicen la Gioconda, es decir, en italiano, la juguetona o la gozosa; del latín iocum cuasi sinónimo de gaudium que en occitano dio gai en el sentido de gozo y de ahí se extendió al francés y a otros idiomas, como el inglés, donde se convirtió en el comodino y eufemístico gay.
Dime amor tirano: ¿Es gozo acaso lo que darme puedes? Mas, ¿a quien culpo...? Toda mi desgracia De mi proviene. Libre fui y quise; libre soy y quiero.
Había llegado a su tierra natal, que saludó alborozada. De puro gozo, por poco salta de las manos que la sostenían; apenas se dio cuenta de que la descorchaban y vaciaban.
—¡Se murió! —¡Ay de mí! —No llore, ni se atormente. El muerto al foso y el vivo al gozo... Mejor vamos a la fiesta, ¿no? —¡Te odio!
Shhh...silencio, ahí vienen, De veras, shhh. Glorifica mi alma al señor y mi espíritu se llena de gozo al contemplar la bondad de dios, mi salvador...
No grites, no protestes, agáchate, di que sí, aunque no; di que sí, aunque no; di que sí, aunque no...) Y todos parecen ir radiantes de gozo.
Añade a esto que ninguno recibe injuria sin alteración de ánimo: porque cuando la suerte se perturba, y el varón levantado carece de perturbación por ser templado y de alta y plácida quietud; y si la injuria tocara al sabio, conmoviérale e inquietárale, siendo cierto que carece de la ira injusta que suele despertar la apariencia de injuria, porque sabe no puede hacérsele; por lo cual, hallándose firme y alegre y en continuo gozo, de tal manera no se congoja con las ofensas de los hombres, que la misma injuria y aquello con que ella quiso hacer experiencia del sabio tentando su virtud, se hallan frustrados.
Y si pensamos que es libertad el no padecer algo, estamos engañados, que antes lo es el oponer el ánimo a las injurias, y hacerse tal que espere de sí solo las cosas dignas de gozo, apartando las exteriores por no pasar vida inquieta, temiendo la fisga y las lenguas de todos.
Piensa que lo que tuviste fue para ti muy deleitable, y que lo que perdiste era humano, porque no hay cosa menos congruente entre sí que mostrar dolor del que un tal hermano te haya vivido poco, y no tener gozo de que tuviste tal hermano.
Eran cadencias de gozo, la risa fresca del villancico, que huele a tomillo de monte, entremezclada con un alboroto de gorjeos de pájaros, y los pastores empezaron a bajar de la montaña, cantando su tonadilla, llevando corderos, cestillos de frutas, tocando zampoñas, empujándose para llegar más presto.
Y mientras Toño alejábase ebrio de gozo y henchido de esperanzas, y el viejo se dirigía hacia la puerta del lagar, Rosario, que lo había oído todo, lloraba de pena y de alegría, apoyada contra el muro, murmurando con voz sollozante: -Probetico viejo mío, qué desengaño que le di y que bien que me lo paga!