Ejemplos ?
El que ahora poco gracioso, o si algo que esta cosa más agudo, parecía, el mismo, que un desagraciado campo es más desagraciado, una vez que poemas toca, y, el mismo, nunca igual es de feliz que un poema cuando escribe: tanto se goza en sí mismo y tanto a sí mismo él se admira.
Así en las come- dias do Lope, Calderón, Moreto, Alarcón, Tirso y demás inge- nios de la edad de oro de las letras castellanas, vemos siem- pre aparecer galán y gracioso preparando al espectador, con una larga tirada de versos, al desarrollo del asunto.
Sus cejas graciosamente arqueadas, remataban en sus sienes de raso, completando todo este hermoso, a la par que gracioso conjunto, una boca que sin ser pequeña era perfecta y voluptuosa, y una nariz fina, un poco elevada, sin que por eso perdiera su rectitud y perfección.
XÓLOTL era muy gracioso y tenía la habilidad de empequeñecerse tanto que se miraba como arrugado, mas esto le servía para juguetear o para esconderse y vigilaba lo que acontecía sin que nadie lo sospechara.
Abolengo, honores, riquezas, nada puede inspirar al hombre como el Amor lo que es necesario para llevar una vida honorable: quiero decir la vergüenza de lo malo y la emulación del bien. Sin estas dos cosas es imposible que un particular o un Estado hagan nunca nada gracioso ni bello.
La música rompió a tocar, y todos los espectadores gritaron «¡hurra!». «¡Es gracioso esto de volar por los aires! -pensó la botella es otra forma de navegar.
Acababa de lograr que su cabeza descendiera por el aire en un gracioso zigzag y se disponía a introducirla entre las hojas, que descubrió no eran más que las copas de los árboles bajo los que antes había estado paseando, cuando un agudo silbido la hizo retroceder a toda prisa.
L PADRE PATA A viejos y viejas oí relatar, allá en los días de mi infancia, como acaecido en Chancay, el mismo gracioso lance á que un ilustre escritor argentino da por teatro la ciudad de Mendoza.
Las avenidas se miraban desiertas. Prevalecían las sombras sobre la luz... —¡Qué gracioso el personaje cómico! Fue la tónica escénica entre tanto dolor...
Lo gracioso de la causa es que siete testigos declararon que don Alonso dijo:— Picaro será el muy cornudo; y otros siete afirmaron que lo dicho por el reo fué:— Picaro será el muy cabrón.
La autoridad, por mil títulos respetable, de estos dos ilus- tres académicos, destierra de nuestra alma todo escrúpulo por haber descifrado el manuscrito y alentado al señor Odriozola para su impresión. Para la gente frivola, será éste un libro gracioso, y nada más.
Háme venido- á los puntos de la pluma el cuento del gracioso fraile, como pretexto para consignar en esta carta todo lo que sé y pienso, que es y debe ser el género literario, deí modernísima aclimatación en la literatura castellana, bautizado con el nombre de Tradición, género que es romance y que no es romance, que es historia y que no es historia.