granadino

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Sinónimos para granadino

granadí

Sinónimos

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Ejemplos ?
-Mis amigos, les preguntó, señalándoles la puerta de éste ¿qué tal ha estado el paseo? Pero vamos a la mesa y en ella me dirá el capitán con franqueza, qué le parecen mis jardines granadinos.
Esto era odioso aun antes de la revolución última, con cuánta más razón no lo llamarán tiránico Desde aquí estoy oyendo a esos ciudadanos que todavía son colonos y pupilos de los forasteros: unos son venezolanos, otros granadinos, otros ingleses, otros peruanos, y quién sabe de qué otras tierras los habrá también.
Juan Echevarría, fueron para mí al mismo tiempo que justa causa de gratitud por la distinción de que me hacíais objeto, no sólo por la natural desconfianza en las propias fuerzas para ocupar dignamente esta cátedra, que han enaltecido con los primores de su elocuencia muchos y buenos oradores granadinos...
Y los nobles granadinos que lamentan este ultraje, y del buen Abencerraje ven la pena y la razón, dicen, viendo en la alta torre mantenerse la luz viva: «¡Alláh akbár!, es la cautiva que le dió su corazón.»
Yo soy, granadinos, un hijo de la infeliz Caracas, escapado prodigiosamente de en medio de sus ruinas físicas, y políticas, que siempre fiel al sistema liberal, y justo que proclamó mi patria, he venido a seguir aquí los estandartes de la independencia, que tan gloriosamente tremolan en estos estados.
El honor de la Nueva Granada exige imperiosamente escarmentar a esos osados invasores, persiguiéndolos hasta los últimos atrincheramientos, como su gloria depende de tomar a su cargo la empresa de marchar a Venezuela, a libertar la cuna de la independencia colombiana, sus mártires, y aquel benemérito pueblo caraqueño, cuyos clamores sólo se dirigen a sus amados compatriotas los granadinos, que ellos aguardan con una mortal impaciencia, como a sus redentores.
La primera abraza la historia poética de los personajes granadinos, desde el Rey Al-hamar su fundador hasta la leyenda diabólica del Tornadizo, padre del Wasir de su penúltimo Rey Muley Hacén: y la segunda, que es el poema, abarca el período histórico de la conquista, desde el reinado de este último hasta la ocupacion de la capital por los Cristianos.» Cumpliendo con estas ofertas, hechas en mi prospecto de 6 de marzo de 1851, empiezo hoy la publicacion del .
Los cascos y coseletes de la indómita Cantabria, de los fieles castellanos las dobles cueras y calzas; las fulgentes armaduras, de los infanzones gala, del ligero valenciano los zaragüelles y mantas; de chistosos andaluces los sombrerones y capas, y las chupas con hombreras y con caireles de plata; los turbantes granadinos, jubas, albornoces, fajas; los terciopelos y sedas de vestes napolitanas; de la Bélgica los sayos con sus encajes y randas; los milaneses justillos con las chambergas casacas, y las esplendentes plumas teñidas de tintas varias, con los arcos y las flechas que el cacique indiano gasta, forman un todo indeciso que cubre la extensa plaza de movibles resplandores, de confusión bigarrada.
Mandó Hazem que los cristianos, guardados por buena escolta, vayan delante a Granada por la vereda más corta; mas viendo que los ancianos y los enfermos lo estorban, a su guardia de gomeles dijo impaciente en voz ronca: «Llegarán los que llegaren; los mozos a las mazmorras, las muchachas al serrallo, y los viejos a la horca.» Preparan los granadinos bohordos en Bibarrambla, torneos para los nobles, para el pueblo luminarias.
- El antiguo Virreinato de la Nueva Granada, que hizo parte de la antigua República de Colombia, y posteriormente ha formado la República de la Nueva Granada, se constituye en una República democrática, libre, soberana, independiente de toda potencia, autoridad o dominación extranjera, y que no es, ni será nunca el patrimonio de ninguna familia ni persona. = - Son granadinos: 1.
Los granadinos, con genio y condiciones sobradas para ocupar en la vida nacional un puesto importantísimo, no nos hemos propuesto el ideal, no hemos elegido nuestra dama; y sin embargo la tenemos hermosa como ninguna, como ninguna agradecida y amante, en este vergel florido de Granada que se toca la frente con brumas del Veleta y descansa los pies en el tapiz primoroso de los campos.
Movidos los nobles de la fama de algunos hábiles y valientes moros, quisieron competir con Muza, con Gazul, con Malique-Alabez y otros granadinos que se distinguían en la lid con los toros, a cuyo objeto se proporcionaron los mejores que se hallaron en la sierra de Ronda.