Ejemplos ?
Muchos han avanzado en la aventura de ser; algunos, convertidos en lejanías, se han desperdigado en su afán de ver cuán grande es el mundo; otros como yo, tiempo que forma parte de ti, te hemos seguido estación tras estación, sin cansarnos de admirar cada una de tus grandezas hasta el final de tu jornada.
Púsose luego el rey de Trípol en toda su hacienda, y el alcaide de los muertos que allí tiene el Gran Turco (que, como sabes, es heredero de los que no le dejan en su muerte); estos dos tomaron toda la hacienda de Fetala, mi amo, y yo cupe a éste, que entonces era virrey de Trípol; y de allí a quince días le vino la patente de virrey de Chipre, con el cual he venido hasta aquí sin intento de rescatarme, porque él me ha dicho muchas veces que me rescate, pues soy hombre principal, como se lo dijeron los soldados de Fetala, jamás he acudido a ello, antes le he dicho que le engañaron los que le dijeron grandezas de mi posibilidad.
Así vivía Zurita, deslumbrado por todo lo que quería deslumbrarle, admirándolo todo, creyendo en cuantas grandezas le anunciaban, viendo hombres superiores en cuantos metían ruido, admitiendo todo lo bueno que sus muchos profesores le habían dicho de la antigüedad, del progreso, del pasado, del porvenir, de la historia, de la filosofía, de la fe, de la razón, de la poesía, de la crematística, de cuanto Dios crió, de cuanto inventaron los hombres.
Conque éste es el pueblo de Rómulo y Numa, de los Gracos y los Horacios, de Augusto y de Nerón, de César y de Bruto, de Tiberio y de Trajano? Aquí todas las grandezas han tenido su tipo y todas las miserias su cuna.
Así, pues, añadiré que el análisis revela los tres fragmentos de mi sueño como impertinentes jactancias, derivación o desahogo de una manía de grandezas ha largo tiempo reprimida en mi vida despierta, pero que se atreve a llegar con algunas ramificaciones hasta el contenido manifiesto de mi sueño (me felicito de mi habilidad) y explica perfectamente mi estado de ánimo, emprendedor y provocativo, de la tarde anterior al mismo.
Según avanzaban hacia Resistencia, iba apareciéndoles el país americano, con sus novedades prodigiosas, con sus grandezas insuperadas.
Si en pos de grandezas se torna la mirada hacia el nordeste, descúbrese más allá de la puerta de Maravillas una ciudad de mármol, blanca como un cisne y medio oculta entre la sombra inmóvil de los cipreses.
«María Bashkirtseff, escribiste, una degenerada muerta joven, tocada de locura moral, de un principio del delirio de las grandezas y de la persecución y de exaltación erótica morbosa».
No tenía la menor noción de esas grandezas; un deseo inmoderado de gozar yo también de ese espectáculo soberano me impedía estudiar, apartar un instante mi pensamiento de ese Olimpo adorable.
Todo se encerraba para mí en la belleza, y espectador impasible de la vida al través de un prisma nítido y claro, no exigía bondad ni grandezas a los hombres, fidelidad o ternura a las mujeres; sólo que fueran bellos les pedía.
Joyas, insignias, brocados, los ricos salones llenan, y plazas, calles, paseos, corceles, galas, libreas. Opulentos cortesanos en los festejos se esmeran, y disponen un torneo donde ostentar sus grandezas.
Cada vez que se separaba de una de estas maravillas del arte florentino, suspiraba pensando que las grandezas de la cuna, el oro de la cuna, no siempre servían para inspirar a los corazones femeniles la pureza del oro.