granjear


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  • verbo

Sinónimos para granjear

Ejemplos ?
Los tres hermanos, cabelludos y flacos, prez de vagos, durante el día tomaban abundantes baños de sol y al oscurecer se trajeaban con el fin de ir a granjear amoríos entre las perdularias del arrabal.
Éste era el que más a fuerza de suspiros y lágrimas procuraba granjear mi voluntad; mas yo seguía la opinión de todos; y como los criados de mi casa me veían a él poco afecta, jamás le oyó ninguno, ni fue mirado de mí, pues bastó esto para ser poco conocido en otra ocasión; pluguiera al Cielo le miraba yo bien, o fuera parte para que no me hubieran sucedido las desdichas que lloro; hubiera sabido excusar algunas; mas, siendo pobre, ¿cómo le había de mirar mi desvanecimiento, pues tenía yo hacienda para él y para mí; mas mirábale de modo que jamás pude dar señas de su rostro, hasta que me vi engolfada en mis desventuras.
En fin, satisfaciendo a Octavio con el dinero que dieron por mí, y más de lo que yo tenía, se despidió para volverse a su casa con tan tierno sentimiento, que por no verle verter tiernas lágrimas, me aparté de él sin hablarle, quedando con mis nuevos amos, no sé si triste o alegre, aunque en encontrarlos buenos fui más dichosa que en lo demás que hasta aquí he referido; demás que yo les supe agradar y granjear, de modo que antes de muchos días me hice dueño de su voluntad y casa.
-Hame movido -respondió Preciosa- porque, como yo tengo a todos o los más poetas por pobres, causóme maravilla aquel escudo de oro que me distes entre vuestros versos envuelto; mas agora que sé que no sois poeta, sino aficionado de la poesía, podría ser que fuésedes rico, aunque lo dudo, a causa que por aquella parte que os toca de hacer coplas se ha de desaguar cuanta hacienda tuviéredes; que no hay poeta, según dicen, que sepa conservar la hacienda que tiene ni granjear la que no tiene.
El haber logrado la hazaña de rescatar -él solito, prácticamente- diez bombas atómicas, le comenzó a granjear una fama envidiable.
Sin embargo, en la práctica, esto se circunscribió de forma preferente a soldados flamencos, mientras que los francoparlantes permanecieron en casi todos los casos en campos de prisioneros hasta el fin de la guerra. La política pretendía exacerbar los conflictos internos de Bélgica y granjear apoyos a las fuerzas alemanas en el norte.
Se escriben con J: Las partículas ja, jo, ju, únicos representantes de los sonidos /xa/, /xe/, /xu/: reja, jocoso, injuria, bajar, mejor, justo, etc. Los verbos terminados en jear: lisonjear, cojear, canjear, ojear, granjear, forcejear.
Allí figuran poemas de circunstancias y composiciones en prosa: un «Discurso alabando el secreto de amor», dos «Disquisiciones contra la confianza» y un tratado titulado «Discurso de cómo ha de granjear un galán a una dama».
Su función es señalizar que el discurso comienza, atraer la atención del receptor, disipar animosidades, granjear simpatías, fijar el interés del receptor y establecer el tema, tesis u objetivo.
Por esas fechas no quedaba ya en Sevilla ninguna de sus pinturas de género y Palomino escribía, con cierto distanciamiento pues lo que se valoraba era la dulzura del color antes que el dibujo, que «así hoy día, fuera de España, se estima un cuadro de Murillo, más que uno de Ticiano, ni de Van-Dick. ¡Tanto puede la lisonja del colorido, para granjear el aura popular!».
Es decir que se retrasó unos metros en la cancha y desde allí condujo el juego ofensivo de su equipo, demostrando gran talento para ello. Esto sumado a su carácter afable y simpático, le hizo granjear el afecto de la gente de Busto Arzisio.
En esos años, también publicó sus primeros trabajos de índole religiosa y general: Fundamentos de la religión, Liberales de aquende y de allende, algunos textos elementales para la enseñanza, y otros. Afuera del Colegio de las Esclavas se comenzó a granjear prestigio como orador e historiador.