Ejemplos ?
Rahutia miró fríamente al joven: -No has respondido a mi saludo ni me has ofrecido asiento. Tu apariencia es la de un señor, pero tu conducta es más grosera que la de un esclavo.
Yo hubiera querido volver unos instantes hacia atrás y que todo hubiera sido distinto. Las palabras que yo había dicho mostraban un fondo de insinuación grosera que me llenaba de amargura.
Dos seres que no se aman ¿qué pueden decirse en semejante momento que dos amantes comprarían por el precio de su vida? ¿Puede una mujer amar alguna vez a un hombre al que ha visto comportarse de forma grosera?
Si por eso lo hacéis, yo más querría tosca verdad, que falsa cortesía. GARCIA. Si es la verdad grosera, soy grosero. ANARDA. Basta, mirad que el Príncipe me ama.
(Vase.) = ( GARCIA, ANARDA, INÉS .) ANARDA. Conde, a vuestro atrevimiento y grosera demasía, ni conviene cortesía ni es cordura el sufrimiento.
Es menester que algunos cenen contigo porque son dignos de ello, otros para que lo sean; pues si algo servil les ha quedado de la convivencia con gente grosera, lo borrará el trato con gente más noble.
- un desconocido gritó creyendo que se había metido a la fuerza. - ¡Ay que gente tan grosera y sin educación. ¡Qué país de bárbaros!
Tras unos segundos empleados en aflojar cuerdas y hebillas, pues la naturaleza grosera del siervo ruso carecía de reservas, Iván dejó caer esas prendas y quedó a medias expuesta su desnudez a la mirada de la jovencita.
Enferma de la caída y ya, buena, levantada, debe de ser interior el mal que osó acometeros; que también tendrá barberos la medicina de amor. Alentareisos ansí, granada que por de fuera cubre cáscara grosera, y tiene el alma rubí.
y miruellas; respirarás las brisas balsámicas que juegan con las fragantes rosas que esmaltan las praderas; verás los rayos de oro del sol, cuando amanezca, y perlas de rocío, y hasta nubes de perlas; verás, en fin, primores; pero de tal grandeza, que no podrás cantarlos, ni los soñó siquiera en sus inspiraciones «la rica, gaya ciencia.» Mas del deliquio dulce en que el cuadro te aduerma, cuida no te despierte con su prosa grosera la humanidad inculta que la campiña puebla.
Aquel abrazo tronchó la existencia de la joven, como troncha, la mano grosera del patán, una flor delicada, y Dolores se iba muriendo poco a poco, a semejanza de las flores que se marchitan, derramando perfumes que nadie se cuidaba de recoger.
Sin conocerlo el mismo catedrático de Ética, que a pesar de los desengaños filosóficos se cuidaba poco de la materia grosera, había ido engordando paulatinamente, y aunque seguía siendo pálido y su musculatura la de un adolescente, las pantorrillas se le habían rellenado, y tenía carne en las mejillas y debajo de la barba.