Ejemplos ?
Este pueblo ha dado para todo, menos para la causa de la humanidad: Mesalinas corrompidas, Agripinas sin entrañas, grandes historiadores, naturalistas insignes, guerreros ilustres, procónsules rapaces, sibaritas desenfrenados, aquilatadas virtudes y crímenes groseros; pero para la emancipación del espíritu, para la extirpación de las preocupaciones, para el enaltecimiento del hombre y para la perfectabilidad definitiva de su razón, bien poco, por no decir nada.
Las mujeres de entonces, como las de ahora, juzgaban de buena fe que no era un abuso de lenguaje, o, cuando menos, un error de observación, la honestidad del baile; y no dudaron un instante en aceptar el propuesto, con tal que fuese por lo fino, y no al grosero estilo de los populares, como los que tenían delante y formaban el principal objeto de la romería; exigencia que manifiesta bien claro, que también, en el concepto de aquellas escrupulosas beldades, las cabriolas y escarceos, según que se ejecuten de abajo arriba ( more plebeyo ) o de acá para allá y en derredor ( more aristrocrático ) son pecaminosos y groseros, o edificantes y solemnes...
La generación que se presentó a sucederlos en el cargo que dejaban, considerando, a la primera ojeada, que celebrándose algunas romerías a mucha distancia de la población, era preciso, para volver con el crepúsculo a casa, suspender el baile apenas empezado, o empezarle con los garbanzos aún entre los dientes; considerando además que para las señoras, rendidas de brincar, era demasiado largo y penoso, y hasta peligroso, el camino por las callejas de San Juan y San Pedro, y considerando otras varias circunstancias no menos graves, y por último, que la gente del buen tono nada tenía que ver con las rosquillas, cazuelas de guisado, perés y otros groseros excesos de las romerías.
Añadió por apéndice un discurso en alabanza de la poesía, donde á la manera de los eruditos de su tiempo amontonó quanto sabia para defender y elogiar un arte, que nunca halla gracia delante de los espíritus feroces y groseros, y que para los qué nacieron sensibles á la armonía no necesita de mas recomendación que su mismo halago.
Cuando en todas las naciones No tienen ni aun bigotes los varones; Pues ya cuentan que son los moscovitas, Si barbones ayer, hoy señoritas. ¡Qué cabrunos estilos tan groseros!
Si se aborreció a las autoridades, fue porque se habían hecho odiosas. Los hombres más groseros distinguen un gobierno de otro que protege.
¡Atiende mis deseos, omnipotente diosa siria, madre de la naturaleza!, ¡augusto dios de Saba!, ¡y tú, Belona!, ¡y tú, divina Cibeles, y tú Venus, señora y dueña de Adonis! Que expíe los groseros sarcasmos con que me ofende hace rato.
Íbanse todos los días al trabajo, vestidos de viejo, fajadas las cinturas con sendas bandas coloradas, y haciendo sonar a una sus zapatos groseros y pesados que se quitaban, al comenzar la tarea, tirándolos en un rincón de la lancha.
Ya estaba el feroz pecaminoso a mitad de las puertas abiertas, probando una entrada que los groseros intentos del mujik y la desproporción de las partes volvían inútil.
En verdad, en verdad, que merecía ser hija de un gran señor. Otros había más groseros, que decían: ¡Dejen crecer a la rapaza, que ella hará de las suyas!
Nunca hubiera creído Gladys, a no experimentarlo, que se pudiese sentir así; que lo que llaman realidad los espíritus groseros y burdamente positivos, valiese tan poco, fuese cosa tan necia y desabrida, tan sin donaire y hasta sin utilidad práctica, como le parecía entonces.
La gente es crecida, doméstica y amigable y blanca y de lindos rostros, así hombres como mujeres, vestidos todos de lana a su modo, aunque los vestidos son algo groseros.