Ejemplos ?
Y anejo todo esto las virtudes que engendra la lucha, la generosidad de la guapeza, el rumbo de José María, amigo de sus amigos, limosnero del pobre con dinero ajeno.
Y esto lo dijo llegando de repente junto a los que discutían el señor Francisco el Naranjero, el más viejo y temible de los decanos de la guapeza andaluza.
-exclamó Antoñuelo el Matraca al ver reunidos bajo el cobertizo del saladero del Viruta a los más caracterizados próceres de la guapeza de Pescadería, entre los que se destacaba por su arrogante actitud y por el desdén casi olímpico con que dignábase mirar de cuando en cuando a los demás héroes allí congregados, Currito el de los Bigotes.
Comprendió que sobrábale razón a Rosario hasta por la tapa de los sesos, y no atreviéndose a esperar que le devolviese el retrato que hubo de dejarse olvidado por su mala fortuna, levantóse de un brinco, cogió el sombrero, y momentos después murmuraba alejándose de la casa, como perseguido por una jauría: «¡Cuarquiera, cuarquierita aguanta sin paraguas la tormenta que se me ha desencadenao cuando menos lo esperaba!» El hondilón estaba ya lleno de parroquianos cuando penetró en él el señor Toño el Clavijero, uno de los más viejos y típicos representantes de la guapeza andaluza, que oficiaba de oráculo entre los menos clarividentes del distrito y que por ende tenía el buen o mal gusto de ser gran amigo de Paco y de su casi consorte, Rosario la Caperusa.
Ponderan tu resistencia, tu guapeza, lo sufrido que eres, tu valor y tu docilidad, las virtudes, en una palabra, que no ha podido quitarte su desidia secular, pero no han hecho nada para ayudarte a conservarlas incólumes.
Los Valdez y Bazán, pertenecientes a la más rancia nobleza de Aragón, eran en el Perú muy considerados desde los tiempos de Pizarro; y más tarde, por enlace de familia, se aliaron con los Caviedes de Toledo, nobles como la gorra de Pilatos, y con los descendientes del caballero de espuela dorada D. Gristóbal de Peralta, que fue uno de aquellos trece conquistadores que tuvieron la guapeza de quedarse en la isla del Gallo.
La llamada ''doma tradicional'' o ''doma gaucha'' es el método más rápido en llevar a cabo el proceso disciplinatorio de un equino. Si bien esta práctica puede considerarse un alarde de fuerza y guapeza, para algunos es el método más truculento y salvaje.
Don Santiago lo bautizó así porque Uncas es el nombre del indio del libro El Último de los Mohicanos, cacique que lo cautivó por su coraje, guapeza y tesón, adoptándolo como emblema de sus primeros emprendimientos empresariales.