Ejemplos ?
-De a ochavo y no de a ochavo -exclamó con acento impetuoso Joseíto-, poique es que mi jembra púo casarse con Tobalico el de Montejaque, que no es pan seco lo que masca, y a pesar de eso espreció ella sus haberes y se casó conmigo sabiendo que yo no tengo más que una choza y dos majuelos, y dende que se casó no le he podío yo mercar na de lo que reluce y de lo que más a ella le gusta, y como la probetica mía es más callá que un sótano y más humilde que el porvo que se pisa, y como además me tiée tanta voluntá, pos en jamás de los jamases ha dicho ni pío tan siquiera; pero como ella tiée pa mí de cristal la frente, pos sé las ducas que ella pasará cuando la otra encomienza a tirarle barrumbás y fantesías.
-Ni pío; de los que han platicao ha sío del Gaspacho y del Veneno, a los que, según parece, han arrecogío, pero tocante al Zorzales no deben haberle jechao mano, poique si no no se hubieran dejao de icillo, ¡que apenicas le gusta farolar al tiniente Mendiola!
De nada servirá que asomen sus cabezas por el pozo y me digan: «¡Vuelve a salir, cariño!» Me limitaré a mirar hacia arriba y a decir: «¿Quién soy ahora, veamos? Decidme esto primero, y después, si me gusta ser esa persona, volveré a subir.
Cuando llegó el médico, sonrió a la enferma y le dijo que aquello, gracias a Dios, no merecía la pena, pero después, cuando estuvo a solas con la señora Micaela, su cara sufrió grave metamorfosis y, triste y meditabundo, dijo a la vieja: -Esto no me gusta; esa estúpida de Márgara ha cometido una imprudencia imperdonable.
-exclamó el viejo, y tras algunos instantes de silencio, continuó: -Pos como diba diciendo, la Antoñuela, que tenía un carácter to cascabeles, desde punto y hora en que vio por vez primera al Niño le gustó el Niño, lo cual no tiée naíta de particular, porque el Niño, dicho sea mejorando a los presentes, no tiée mal perfil ni malas jechuras, y le ha puesto Dios en el mo de mirar y en el mo de sonreír la mar, pero que la mar, de rocío, y como ya se sabe que el gachó, en habiyelando parneses, le gusta vestir más mejor que a los mismísimos serafines...
-Yo tamién lo sabía -murmuró el señor Pepe mirando socarronamente a su amigo- lo mismo que sé que tú nos has reunío porque tú mismo no sabes si echar pechos arriba u pechos abajo, porque si bien la Belonera es la que más te gusta y a la que tú más quieres, en cambio la Angustias te quiere a tí más que tú a ella y que te quiée la Rosario, y si no es tan güena moza como la Rosario, en cambio tiée tres lagares en la sierra y una casa en el Perché y otras dos en Martiricos.
-Esa es la chipé -exclamó el Temblores al par que llenaba de nuevo las copas- y por eso ha sío el querer yo consultar con ustedes, porque dambos se yo que me habéis de platicar con el corazón en la mano. -Pos vamos por puntos -dijo el Obleas con reflexiva expresión-; a tí cuál te gusta más de las dos, ¿la Angustias o la Rosario?
Yo, que vi que la pana no le gustaba, le digo: -Esa es una parienta de la que yo digo; porque es que yo quiero enseñarte toa la familia. -Pos saca otro pariente más cercano, porque lo que es éste no me gusta.
Güeno, pos sigún diba diciendo, dambos estaban por la Tururú a matar, y la Tururú, manque le gusta más el de la Azúcar que el de las Greñas, como el Greñitas es mataor y el otro no es más que banderillero, pos lo que pasa..., no sabía a qué carta quearse y a dambos le ponía güen perfil y mejor frente, y lo que pasa...
Verdá que usté es de los que van con una mano por el suelo y otra por el cielo y le gusta a usté er querer más que er comer y el besar más que el rascar, pero ésas son cosas de hombre y no por eso deja usté de querer a su morucha más que a sus entrañas y de tenerla en su sitio y de respetarla y de darle gusto en toíto lo que se le antoja...
Pero, ¿quién ha sido el imprudente que me ha traído a una casa ajena, teniendo yo la mía, y habiendo hospitales militares y civiles? ¡A mi no me gusta incomodar a nadie, ni deber favores, que maldito si merezco y quiero merecer!
-Gritóle el mayordomo esa misma tarde al cruzarse con Podeley-. Anoche se han escapado tres... ¿Esto es lo que te gusta, no- ¡Ésos también eran cumplidores! ¡Como vos!